Acción
“Si encomiendas a un hombre más de lo que puede hacer, lo hará. Si solamente le encomiendas lo que puede hacer, no hará nada”.
Productores
Los pequeños productores sabemos que los bosques mantienen la microecología de la zonas altas de la frontera agrícola en simbiosis con los cultivos perennes como los cafetales y áreas de regular manejo de los granos básicos. Muchas veces el desconocimiento de las leyes ambientales permite que los campesinos cometan actos ilegales, por lo que el Estado podría confiscarles el hacha de media labra y los machetes de corneta que utilizan ordinariamente para sus labores. Se hace necesario que el Procurador del medio ambiente se siente con los campesinos y les explique las causales de las leyes.
Varios productores ya reciben ayuda con fondos del Gobierno vía Marena-Posaf, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, pero es necesario que los productores adquieran conocimientos en la parte técnica y financiera, así también sobre comercio justo, ya que éste es su talón de Aquiles.
Por otro lado, los pequeños productores muchas veces leemos en las sección Campo y Agro del Diario LA PRENSA, cómo se aplican algunas tecnologías en el oriente del país, pero considero que hace falta publicar reportajes sobre las características del trópico húmedo, por ejemplo en esta zona llueve en enero, lo que hace vulnerable que los cultivos se pierdan y que el escaso dinero que nosotros invertimos no lo recuperamos a corto-mediano si no que a extra largo plazo.
Así también, tenemos la esperanza de que los profesionales y dueños de los medios de comunicación sean veraces al transmitir la información sobre los planes de gobierno de los futuros gobernantes, no sólo se basen en los “dime que te diré” de los candidatos, si no que nos ayuden a analizar cuáles son las estrategias más realistas, que por ejemplo, ayuden a levantar la producción, principal motor de la economía en nuestro país.
Armando Briones,
Misas de reconciliación
Ni un billón de las denominadas “Misas de la reconciliación” podrán borrar el daño que vivimos miles de familias nicaragüenses, quienes fuimos despojadas del amor de nuestros seres queridos que murieron al ser llevados obligatoriamente a la guerra por los altos mandos de la extinta revolución sandinista.
Nadie mejor que el mismísimo cardenal Miguel Obando y Bravo lo sabe, pero ahora se ha unido al FSLN para celebrar el 19 de julio como si se hablara de la mejor hazaña, cuando lo que vivió el pueblo nicaragüense en carne propia fue destrucción y muerte.
El Cardenal jamás ha celebrado una misa especial de consuelo para las miles de madres nicaragüenses que perdieron a sus hijos al ser sacados a la fuerza de sus escuelas y universidades para obligarlos a ser parte del pleito infernal de la desaparecida revolución y miembros de la desarmada contrarrevolución.
En lo personal me parece bochornoso este tipo de acciones que no forman parte de los principios de la Iglesia católica y aun cuando ésta misma se niega a realizar misa a quienes se suicidan mucho menos a personas que tomaron un arma para matar a otros inocentes.
Para los nicaragüenses es penoso ver cómo algunos jerarcas de la Iglesia católica se prestan a acciones de intereses políticos cuando su verdadera función es otra: servir al prójimo.
Al pasar de los años miles de familias se dieron cuenta de que muchos jóvenes no murieron en combate sino que fueron asesinados por militares que tenían como misión especial quitarles la vida, porque representaban peligrosidad para la revolución, porque tenían miembros de su familia en los grupos armados de la contra radicados en Honduras.
Muchos ex militares han hecho relatos escalofriantes sobre cómo ejecutaban a los jóvenes en las montañas por el temor a que podrían traicionar a su revolución y era la mejor forma de evitarlo: “Matando a una juventud plena, llena de sueños y esperanzas”.
El sandinismo celebra con júbilo a sus “héroes y mártires” dándoles una misa celebrada por el Cardenal, pero quién rezará por todos esos miles de jóvenes que fueron asesinados con premeditación y alevosía. Que también descansen en paz.
Melba Sánchez,
Periodista.
Policía
Si fuera frívolo que nombrar a una “chavala” —como dijo don Enrique— para jefa de la Policía Nacional, es la solución de nuestros problemas, no estaría preocupado escribiendo estas líneas.
La cosa no es como enviar una chavala bonita al concurso de Miss Universo. La verdad es que la delincuencia en Nicaragua está aumentando y ya los crímenes que se cometen ni salen publicados en los medios de información. Ejemplo: hace como un mes, unos ladrones bajaron de su camioneta al propio Ministro de Defensa para robársela y ésta después apareció en Costa Rica abandonada; hace dos días unos asaltantes armados con pistolas le robaron a varias damas en un salón de belleza en Los Robles; otros delincuentes le dispararon sus balas asesinas a un extranjero en la proximidad de San Juan de Sur.
¿Será necesario que el país descienda en delincuencia a los niveles de Honduras y El Salvador?
Escribo estas notas no para felicitar a la señora Aminta Granera por su nombramiento sino para pedirle que tome conciencia de la seriedad del caso y del cargo que pronto asumirá, y que en nombre de la ciudadanía lo maneje con mano de hierro porque a la delincuencia no se le debe de ceder ni una pulgada. Ya que pensar que la jefatura de la Policía es similar a los nombramientos de misses sería una banalidad muy cara de pagar.
Zacarías Chamorro
Segunda vuelta
Deseo felicitar al señor Bonifacio Miranda por su artículo publicado en el Diario LA PRENSA el 20 de julio, con el título La desconocida “segunda vuelta”. La estrategia del oneroso pacto de las “nuevas y ya anquilosadas paralelas históricas del FSLN y el PLC”, a mi entender se realizó por parte del FSLN bajo dos objetivos: copar espacios de poder en los distintos poderes del Estado, con los fines de garantizarse “intereses muy particulares” de las cúpulas del danielismo y de su partido, con fines hegemónicos de hecho, pasando y pisoteando el Estado de Derecho, ya no digamos el principio de justicia; y el de posibilitar la asunción “legal” al Gobierno, bajo el mecanismo establecido en el sistema democrático, como son las elecciones.
Sobre este último texto, el señor Miranda con mucho tino y saber jurídico en sus artículos relacionados a este tema, ha venido quitando el velo malvado al “dame que te doy”, que políticamente Alemán cedió para lograr su especial estatus de condenado. El otro, Ortega, el mismo que tiene condenado en el ostracismo y en un estado de postración social y económico a la nación y a dos generaciones de nicaragüenses, con su habilidad maquiavélica, ante el reconocimiento real que nunca podrá contar con el aval de la mayoría del pueblo, en el pacto ha “legalizado” poder, tener poder con tan sólo el 35 por ciento de los votos. ¡Que bárbaro! Por no decir ¡Qué Huno! En correspondencia a su recién papel de montado, como Atila, donde a su paso sólo desgracias ha dejado.
La acertada observación de Miranda, sobre todo lo que representa la segunda vuelta, sea en tiempos, en vacíos jurídicos, en incertidumbres para los votantes, es parte de lo que en ese aspecto la estrategia del Frente Sandinista se propuso. Gracias a su opinión claramente expuesta en un Diario tan prestigioso como LA PRENSA, se podría decir que le está poniendo “el cascabel al gato”. Ojalá los “famosos” colaboradores de los dos candidatos de corte democrático, tomen nota y se preparen para oponerse con vigor. Porque por el otro lado no creo que los actuales legisladores (salvo unos diputados, en ese redil que me hace recordar a la tristemente chanchera) pretendan corregir las distorsiones que intencionalmente ellos mismos de forma expresa se encargaron de indicarlas como producto del pacto.
Hugo J. Vélez Astacio
Aclaración
Chávez
En el artículo México: golpe al populismo, publicado en la edición del domingo 23 de julio, del columnista de la AIPE Pedro Videla, se escribió erróneamente que Manuel Chávez era el Presidente de Venezuela en vez de Hugo Chávez. Lamentablemente no corregimos el error al editar la página por lo que ofrecemos las debidas disculpas a nuestros lectores.
El Editor