El presidente de Bolivia, Evo Morales, asumirá mañana la presidencia de la Comunidad Andina (CAN), un acuerdo de integración de países suramericanos que tanto él como su colega y amigo venezolano Hugo Chávez han calificado de “muerto”.
Según Morales y Chávez, los asesinos han sido los presidentes de Colombia, Alvaro Uribe, y Perú, Alejandro Toledo, por suscribir tratados bilaterales de libre comercio (TLC) con Estados Unidos que violan los acuerdos andinos.
“Dice Evo que le he dejado un muerto (…) y creo que va a tener que enterrarlo”, dijo Chávez hace un mes en Viena, durante la cumbre Europa-Latinoamérica-Caribe, y diez días después anunció que Venezuela abandonaba la CAN.
Chávez era entonces presidente del bloque, cargo en el que se turnan los gobernantes de los países socios (ahora sólo Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador).
Se pensó que Morales también retiraría a Bolivia de la comunidad creada en 1968, dada su afinidad con Chávez y porque también criticó con acritud los TLC de Perú y Colombia con Estados Unidos, pero finalmente no lo hizo.
El presidente boliviano dice que intentará salvar la CAN, aunque para ello pone una condición que difícilmente aceptarán Colombia y Perú: que rompan sus TLC con EE.UU.
Morales ha sido uno de los promotores de la reunión de Quito y afirma que quiere crear “una comunidad anti-imperialista de naciones” a partir de la CAN.