Lecciones sobre filosofía

El escritor, Alejandro Serrano Caldera, ha publicado un libro didáctico, biográfico y ameno sobre los grandes filósofos de la historia Alejandro Serrano Caldera en su reciente libro, Los Filósofos y sus Caminos, realiza un viaje por la biografía y el pensamiento de 19 maestros: Aristóteles, Sócrates, Descartes, Hegel, Nietzsche, Camus, Sartre entre otros. Un libro […]

  • El escritor, Alejandro Serrano Caldera, ha publicado un libro didáctico, biográfico y ameno sobre los grandes filósofos de la historia

Alejandro Serrano Caldera en su reciente libro, Los Filósofos y sus Caminos, realiza un viaje por la biografía y el pensamiento de 19 maestros: Aristóteles, Sócrates, Descartes, Hegel, Nietzsche, Camus, Sartre entre otros.

Un libro didáctico como este es oportuno en un tiempo vertiginoso de cambios sociales; los bemoles de la política nacional y la falta de conocimiento de los dirigentes políticos para dirigir acertadamente el país.

Ya lo dijo Alejandro Serrano Caldera, “el filosofo de Nicaragua”: “la filosofía debe de buscar la parte de la verdad que se manifiesta en cada tiempo histórico, más que pretender adquirir de una vez por todas la verdad absoluta que se expresa en su totalidad y de una vez y para siempre a través de un filósofo y de una filosofía”.

De manera que las reflexiones y vida de estos filósofos reunidos por Serrano Caldera, cada uno aporta su verdad, su enfoque de la vida y los cambios sociales, contribuyendo a profundos planteamientos sobre el ser humano y su entorno.

Desde esa perspectiva, el pensador nicaragüense plantea un intenso diálogo entre maestros y expone: “la filosofía es diálogo pues, como dice Heidegger en su estudio sobre la poesía de Holderlin, ‘el ser del hombre se funda en el lenguaje pero éste sólo acontece realmente en el diálogo (es decir hablándonos y oyéndonos unos a otros)…’ Somos un diálogo desde que el tiempo es”. Resumiendo, la filosofía es historia y diálogo.

Otro aporte expuesto en el libro, es que “la verdad y las ideas, como las cosas, tienen perspectivas. Depende de quién las dice, cómo se dice y cuándo se dice.”

Ante esta recopilación, el autor de Los Filósofos y sus Caminos continúa proponiendo su tesis de ‘unidad en la diversidad’, una profunda reflexión sobre la identidad latinoamericana y nicaragüense a través de una propuesta de reinterpretación de la política y la cultura como ejes de la historia y la vida de los pueblos.

Una búsqueda perenne de la verdad, un intenso proceso de construcción de la verdad en la que estos filósofos, maestros del pensamiento, han expuesto sus mejores estudios. Vale para todos acercarse a leer Los Filósofos y sus Caminos en un mundo que se globaliza sin que exista un esfuerzo de idea que lo unifique teóricamente como lo dijo Serrano Caldera.


Alejandro Serrano Caldera

Este libro es un esfuerzo de integración, en la filosofía, de las diferencias del pensamiento de los filósofos aquí estudiados. No cubre, ni es su pretensión cubrir, todas las grandes etapas del pensamiento filosófico. No es por ello, ni mucho menos pretende ser, una historia de la filosofía. Le faltan filósofos y filosofías y, desde esa perspectiva cronológica, es más lo que le falta que lo que tiene.

Su intención, por lo tanto, no es ofrecer un panorama de la filosofía siguiendo el orden cronológico exigido. Es mucho menos que eso pero también intenta ser mucho más que eso, pues responde a esa íntima exigencia de entender una idea que se forma y deforma, reafirma y contradice, construye y deconstruye en las ideas fundamentales del pensamiento de los filósofos tratados.

Es, o pretende ser un ensayo sobre algunos filósofos ante cuyas ideas, en algún momento, me he sentido profundamente interesado, con independencia de compartir o no lo que ellas plantean. Pero, en todo caso, involucrado siempre, a favor o en contra de sus mensajes y pensando, en todo momento, en la realidad contemporánea y sus complejos problemas como telón de fondo inevitable con el que tiene que habérselas la razón filosófica.

Pero está basado también y, quizás, sobre todo, en la idea de la continuidad del pensamiento filosófico, hecho no sólo de afirmaciones sino también, como ya hemos visto, de contradicciones y negaciones.

No es por ello una historia de la filosofía construida a través del pensamiento de sus filósofos más representativos, no es aséptica ni pasa indiferente y lejana ante el frío mundo de las construcciones de la razón, pues es siempre, consciente o inconscientemente, una toma de posición del autor, en forma explicita o implícita, ante las ideas expuestas y los autores que exponen.

Los filósofos, caminantes en el tiempo, y la filosofía, idea construida con los caminos abiertos a su paso, nos enseñan, a pesar de los fracasos, desilusiones y contradicciones, la voluntad que anida en el corazón del ser humano de continuar buscando las respuestas a sus interminables preguntas por los seres y el mundo y la fe que no deja desfallecer la esperanza de encontrar, de construir, la verdad.

Cada quien ha creído hallarla o construirla en sus reflexiones que luego aparecerán incompletas o contradictorias y serán sustituidas por otras nacientes verdades que iluminarán por un tiempo los caminos, hasta que de nuevo sean cubiertos por las sombras.

Hegel en sus Lecciones sobre la Historia de la Filosofía, en palabras de San Pablo a Ananás dice: “Mira los pies de aquellos que te llevarán, están ya ante la puerta” y en sus propias palabras y en la misma obra expresa: “Mira la filosofía por la cual la tuya será refutada y reemplazada: no permanecerá mucho tiempo, tan poco como ella ha tardado para las otras”.

Quizás la verdad de la filosofía está en la síntesis de sus verdades parciales que cambian pero no desaparecen con el paso del tiempo. Nada queda igual pero nada desaparece. Todo permanece transformado y la verdad de ayer palpita en la de hoy aunque ya no sea la misma.

Por debajo de todas las diferencias, hay en el subsuelo del pensamiento filosófico, el nexo que encadena el núcleo racional de cada etapa, de cada edad del pensamiento humano. Es lo que permanece, lo que en sentido estricto no perece aunque nunca es lo mismo, precisamente porque se transforma. Nada se pierde, aunque nada permanece igual.

Este es el propósito principal de este libro, tratar de comprender esa misteriosa relación entre lo permanente y lo transitorio, que en la filosofía no se nos da como hechos concluyentes sino como actos complementarios, como visiones integradas de partes diferentes de una misma cosa.

No es un relativismo ecléctico en el que todo alcanza revuelto en el mismo saco sino un principio dialéctico que nos enseña que sólo permanece lo que cambia, a pesar de nuestros deseos de que las cosas, por lo menos algunas, permanezcan ajenas a las transformaciones del tiempo y los acontecimientos.

En filosofía, las respuestas son diferentes, pero las preguntas siguen siendo las mismas y cada época trata de responder de acuerdo al trozo de realidad que percibe, o más preciso aun, de cuerdo al trozo de realidad que construye.

La Prensa Literaria

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