- En primer lugar, convierte los problemas de sociedad en temas de discusión. A su vez, tiene una perspectiva sociocrítica y el argumento tiene su vigencia en el mundo de hoy
El teatro ha representado a través de la historia del arte lo más completo de ese género. Es verdad que la música nos arroba con sus melodías cadenciosas y que la danza nos sorprende con sus ritmos acrobáticos tan preciosos como graciosos, mientras la escultura nos asombra por su capacidad de reproducir al detalle el cuerpo humano y, a su vez, la pintura nos fascina con sus combinaciones de multicolores a través de las diferentes escuelas que nos acercan a la naturaleza o a las personas. Sin embargo, el teatro supera a todos porque nos acerca a las personas de carne y hueso que actúan en la escena tal como se desempeñan en la vida diaria con sus pasiones, tristezas y alegrías, al punto que, a ratos, le parece al espectador ser uno de ellos.
Por otra parte, la concepción de la acción teatral, si bien ha sido modificada con los tiempos, no obstante se mantiene el diseño de la dinámica teatral y su auditorio como lo crearon los griegos. Ellos fijaron las tres condiciones de unidad en la representación teatral; la unidad en el espacio, tiempo y acción. Aunque la Edad Media, con su énfasis en la emoción religiosa, trató al teatro como actividad pagana destinada a lo pecaminoso, tuvo que recurrir a los temas religiosos de tipo heroico para mantener la atracción que producían los espectáculos públicos, mas allá de iglesias y devociones.
Luego de este preámbulo surge la pregunta ¿qué es lo nuevo que Ibsen aporta al teatro contemporáneo?
Habría que empezar diciendo que la vida misma de este genial noruego es un drama, incluso, con un epílogo trágico, presente en su obra: Cuando los Muertos Despertamos.
El aporte fundamental de Ibsen es el realismo que imprime a sus obras más sobresalientes acabando con los melodramas dulzones del siglo anterior. Ibsen sólo reconoce como sus únicos maestros a Shakespeare, Corneille y Goeth. En todo caso, Ibsen ante todo, es un inconforme que usa el realismo para descubrir los falsos valores y las posturas mentirosas de la sociedad burguesa de su tiempo sin importarle el lugar que ocupa el personaje en su drama.
Afirmo esto porque el realismo de Ibsen tiene todos los elementos que esta escuela exige. En primer lugar, convierte los problemas de sociedad en temas de discusión. A su vez, tiene una perspectiva sociocrítica y el argumento tiene su origen en la época contemporánea presentando sus personajes en situaciones contemporáneas, entrampados en crisis irresolubles. Estas calidades pueden apreciarse en Casa de Muñecas, El Enemigo del Pueblo, Espectros y Los Cuatro Pilares de la Sociedad en que emplea una crítica social severa.
Todos estos planteamientos convirtieron a Ibsen en un agitador para sus contemporáneos, lo que produce un rechazo más superado. En realidad sus obras tienen un contenido sicológico, sociológico y, sobre todo, ético que lo obliga a recurrir a planteamientos filosóficos como los de Kierkergard y aun siquiátricos, de la escuela de Freud.
Ibsen también recurre al simbolismo para presentar la verdad como una insinuación discreta y atractiva. Para ello, recurre a mitos, cuentos y leyendas del folclor noruego.
Por ello no debe sorprendernos que en algunas de sus obras aparezcan inexplicablemente brujas entrometidas, duendes pícaros, animales extravagantes que dialogan y se mezclan con los personajes de sus obras. A Ibsen le interesa romper cadenas, por todo ello, Ibsen es reconocido como campeón de tres objetivos: implantar una visión ética del comportamiento humano, no solo de la persona como el caso de Nora en Casa de Muñecas sino de la sociedad entera como lo intenta en Un Enemigo del Pueblo. Asume, como era de esperarse por el oficio del pastor que desempeño su padre, el papel del devoto radical, tornándose en un calvinista misionero, predicador de la verdad y la libertad, dos cualidades o virtudes que para Ibsen sin ingredientes obligados de una sociedad digna, alejada de una doble moral, con tal fin a Ibsen le interesa cortar cadenas, deshacer inhibiciones y, desde luego, romper con los trabas que sujetan a los miembros de una sociedad repleta de esqueletos en su clóset, impregnados de una doble moral.
La incomprensión que recibe Ibsen en su patria lo mortifica y lo amarga al punto de exiliarse 27 años voluntariamente de su país.
Sin embargo, Europa, soleada tan diferente de los gélidos paisajes de los Fiordos noruegos le inyecta optimismo, anhelo de vivir y luchar por sus ideales, estimulado por la acogida que obtiene de sus producciones literarias en Francia e Italia, lo que le favorece las paces con su patria.
Para Gavlovski, el dramaturgo noruego planteó una original interrelación entre los personajes con una profundidad sicológica fascinante. Otros críticos que estudian intensamente la obra de Ibsen aseguran que lo mas exigente de estas piezas a la hora de ponerlas en escena es la interpretación que de la misma hacen los artistas, pues en sus obras nunca la acción deja de producir efectos en los demás personajes.
Para Schneider, las escenas creadas por Ibsen requieren mucha disciplina teatral y dirección.
Por eso se ha insistido en que producir Casa de Muñecas, Peer Gynt, Hedda, Gabler o Espectros, Un enemigo del Pueblo, debe valorase el silencio y el peso de la palabra que no puede salir a flote, pero se intuye el mensaje.
¿A dónde fue Nora después de dar el histórico portazo?, nos pregunta el Sr. embajador Kristen Christensen. Sin duda que el gesto espectacular motivó varias alternativas que pudieran inspirar otras cuantas obras.
Lo cierto es que el ejemplo de Nora ha sido tomado como paradigma del reclamo de la mujer por sus derechos reprimidos.
Como suele suceder, la edad fue ablandando al Ibsen radical de los primeros años obligándole a un ajuste de normas y valores en sus actitudes pasadas.
Termino esta exposición con unas palabras de Ibsen dirigidas en una carta a un amigo Alemán: El que me quiera entender del todo, tendrá que conocer Noruega. La naturaleza grandiosa pero dura que rodea a las personas que viven en el norte, las distancias unas con otras obligan a desinteresarse por los demás.
Todos esos planteamientos han cambiado en la Noruega moderna, los dirigentes se preocupan hoy en día no sólo por las condiciones sociales de sus ciudadanos sino por sus lejanos amigos a quienes ayudan a encontrar y consolidar la democracia y el desarrollo, como es el caso de nuestra querida Nicaragua.