Carlos Barberena (Granada, 1972) a través de su experiencia familiar, con sus hermanos se fue metiendo al mundo del arte; de manera informal ha tenido una educación en la gráfica por medio de cursos libres en Nicaragua y Costa Rica, llegando a dominar las técnicas gráficas como la xilografía, linóleo, punta seca y su especialidad: el aguafuerte.
En su trayectoria averiguamos que fue un apasionado por los códices e imágenes míticas precolombinas, etapa que grabó en su cuerpo, pues una parte de sus tatoos en los brazos son fieles imágenes de la estética precolombina, maya, azteca y chorotega (combinados con arte japonés tradicional). Fue paisajista-primitivista. Ha sido un gran admirador de Oswaldo Guayasamín. Lógicamente, la admiración y cercanía con su hermano mayor Robert Barberena le ha influenciado en sus obras pero ahora más que nunca va encontrando su propio camino.
Desde el 2002 se ha dedicado con mayor constancia al grabado. Sus trabajos mas recientes acusan una especialidad, el soporte impone su factura final, el papel hecho a mano nos da la sensación de cubrir con un tenue velo las intensidades de las tintas gráficas, originando una atmósfera muy particular. Esta muestra que se ha inaugurada ayer en las Sala principal de la Casa de Los Tres Mundos reúne unas 20 piezas con características similares, las pinturas son bien gráficas y las gráficas pictóricas.
En sus pinturas Presencia Indígena, Cabeza de Jaguar y Mujer Sentada reúne técnicas de dibujo y pintura desde un punto de vista gráfico, el claro-oscuro tenue y violento al mismo tiempo, donde se borra la frontera de la sombra y la luz.
Asimismo, incorpora la fotografía digital intervenida, que a mi juicio es el principal logro de esta etapa de su trabajo. Quizás visualmente se empariente con el Pop-Art pero descarta la posibilidad decorativa que caracterizó esta corriente, a través de un planteamiento colorístico muy austero y de temas e imágenes muy dramáticas como la pieza, Grito, un autorretrato con gran fuerza expresiva. Asimismo, las fotografías transfer tituladas: Guantánamo, Plegaria, Abu Ghraid son obras que hablan a profundidad muy bien de su trabajo actual.
Tanto en sus aguafuertes, muy bien logrados, como en sus experimentos del transfer fotográfico y la intervención que hace de las imágenes, cuando más se aleja del natural, del realismo, cuando mejor sugiere imágenes y situaciones, su obra crece y se vuelve sugerente y potente Quizás en esa reciente búsqueda, va encontrando su actual camino y obteniendo logros que ayuden a consolidar su personalidad artística.