- De forma itinerante e involucrando a grupos de teatro no profesionales, se realizo el festival de obras de William Shakespeare desde el 29 de abril al 2 de mayo
En un bus amarillo a través de caminos pedregosos y fatigantes iban los reyes, príncipes y duendes del genial dramaturgo inglés, esta vez personificados en la carne y esencia pinolera.
Todos los actores de los grupos participaron del festival y las jornadas no cubrían solamente la puesta en escena. Cada montaje era sometido al escrutinio de los grupos, quienes señalaban aciertos y debilidades para contribuir a mejorar el espectáculo.
Si algo caracterizó al Festival Shakesperiano fue la originalidad, la forma creativa para resolver las dificultades que entrañaban la puesta en escena de obras que requieren de vestuario y escenografía de época. En Sueño de una Noche de Verano era más difícil aun por la presencia de tres mundos que se rozan sin llegar a aniquilarse uno al otro; sin embargo, se emplearon con mucho acierto los árboles para recrear el bosque y el sentido mágico.
Es evidente que se necesita educar la sensibilidad ante el fenómeno teatral. En Pueblo Nuevo, por ejemplo, hubo mucha indisciplina, las personas no solo se arremolinaban en los espacios donde se daba una escena sino que los atravesaban sin vergüenza alguna. Hubo chifletas y silbidos a las mujeres. Solo al final de la noche se logró una relativa calma que aferró a los espectadores a sus asientos.
Sin embargo, en Lagartillo, una comunidad pequeña y lejana de la civilización, sin luz eléctrica hubo un comportamiento digno de la sala de teatro más elegante. Están habituados a ver espectáculos desde hace mucho, su grupo ha realizado giras internacionales y alrededor de ellos se han gestado múltiples proyectos sociales, un fenómeno que indica cómo el arte y la cultura pueden incidir en la sociedad y transformarla positivamente. Sería fantástico pensar en un fenómeno similar pero a nivel de nación.
Matagalpa y Managua, como ciudades capitales, contaron con espectadores que admiran y respetan la labor que realizan. La dificultad está en los pueblos rurales que carecen de movimientos artísticos que involucren espectáculos cultos, algo que no sea la burda parodia, la chata imitación de los políticos o las versiones vulgares, de pacotilla.
Se necesita apoyo decisivo del Gobierno hacia el gremio. Es importante fortalecer el movimiento teatral en Nicaragua. Talentos sobran. Recursos faltan. Hace falta que los dirigentes entiendan que el teatro es bueno, que entretiene, educa, eleva el espíritu y que, además, vende. Si contaran con respaldo económico podrían hacer puestas más atrevidas, con giras nacionales. Podrían ayudar a transformar nuestras vidas, como ha sucedido en la pequeña comunidad de Lagartillo.
Ayuda para Ernesto Soto
Tiene 25 años de ser actor. Perteneció a Nixtayolero. Actualmente dirige el grupo Quetzalcoatl, de Matagalpa. Tienen una vasta experiencia en la dramaturgia y dirección de espectáculos teatrales. Tiene publicado el libro Neptalí y otras obras con cinco piezas de teatro popular, en la Editorial Majagüe de Movitep – SF.
Pero Soto esta muy enfermo, sus riñones no funcionan, necesita un transplante con urgencia o puede morir. Sobrevive por las diálisis que le realizan, cuyo costo es elevado para alguien que no es asalariado y que vive literalmente por amor al arte.
Cuando íbamos para su casa, el taxista que nos llevaba dijo: Ya le dije a Soto que le doy un riñón mío si le hace falta. Tal vez donantes no falten pero deben ser compatibles y eso es lo difícil, además de que debe viajar al extranjero para que lo operen.
Promesas han habido muchas, acciones concretas: casi ninguna. El tiempo para Soto se acaba y nadie hace nada. Él necesita ayuda urgente. Después cuando sea inútil vendrán los golpes de pecho y las lamentaciones. El momento es ahora.
El evento fue organizado por el Movimiento de Teatro Popular sin Fronteras (Movitep-SF) e involucró a los siguientes grupos:
Quezalcoatl y Gucumatz (de Matagalpa y Estelí), con la tragedia Macbeth.
CHA y Sacuanjoche de Managua, con Sueño de una Noche de Verano.
Teatro Nuevo de Pueblo Nuevo, con Hamlet
El Capullo de Lagartillo, con Sueño de una Noche de Verano.