La opción interior del Grupo U

Un grupo de intelectuales boaqueños surgidos en los años sesenta Ahora es tiempo de hablar de la poesía del Grupo U, en cuya propuesta la provincia parecía ocupar una atención importante. Aunque experimentaron el poema colectivo o pluriautoral, la poesía de estos poetas está marcada por un recogimiento profundo, en el que la contemplación, la […]

  • Un grupo de intelectuales boaqueños surgidos en los años sesenta

Ahora es tiempo de hablar de la poesía del Grupo U, en cuya propuesta la provincia parecía ocupar una atención importante. Aunque experimentaron el poema colectivo o pluriautoral, la poesía de estos poetas está marcada por un recogimiento profundo, en el que la contemplación, la reflexión filosófica y la observación detenida resuelta en imágenes sorpresivas y pasmosas, parecen tener su origen en una profunda desconfianza respecto del exterior social, que los distrae. Acaso alguna concesión —aunque dentro de su ideario— a la vida doméstica y familiar pero su concentración está siempre en el aprovechamiento de las asociaciones libres, la metáfora y la imagen que revela situaciones inesperadas e inquietantes.

Fueron reticentes a toda expansión verbal. De allí su predilección por la contención del lenguaje en apretado símbolos e imágenes tensas y acabadas, evasor de la impudicia y más adecuado a los conflictos interiores, a los dramas de la psiquis, a las crisis del pensamiento o las vibraciones de la emoción. Poesía nunca enteramente a gusto sino a punto de salto mortal, éste se resolvía en la frase bien centrada y en un ritmo suave y suspenso que da espacio al reinicio o consecución del movimiento, únicamente coagulado en la imagen. Este lenguaje —se podría decir— alcanza honduras o alturas admirables. Hiperestesia, exceso de atención, deleite absoluto en el peligro del salto al mar del lenguaje, no dominado por la razón pero no enteramente irracional sino en sus últimas consecuencias del alma y un aliento de renovación.

Memoria de sensaciones. Imaginación que llega a profundizaciones de las imágenes que elabora, sorpresas que hieren o deslumbran. Es acaso, desde el aspecto formal, el conjunto poético —poetas y poemas— más compacto, más aproximados entre sí en el tratamiento del lenguaje de sus textos. Su verdadera, su auténtica proposición, muy de acuerdo con su estética, se enmascaró en sus manifiestos. En ellos, la forma fue su pensamiento y viceversa. Su generación, absorta en las controversias humanas, no los valorizó.

Poetas de gran tensión como Armando Incer que en su poesía alcanzaba un equilibrio admirable entre las visiones de un yo, se debate entre la permanencia y la supresión o Flavio Tijerino, más proclive al conflicto interior que nadie, siempre en la cuerda floja de su palabra, a punto de precipitarse entre la duda y la certeza, cribando la tela de lo opaco con preguntas o afirmaciones que lo sumergen aún más en su necesidad de claridad y aire puro. Hicieron de sus textos verdaderos instrumentos de disección, de sí, del mundo, de los otros, nunca proclamando saberes adyacentes.

Tomado de El Grupo U de Boaco: Antología poética y laboral teatral. Selección e introducción de Jorge E. Arellano.

La Prensa Literaria

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