Se asoma el pueblo a lo hondo y se desmaya
en un desmayo de sol,
de tierra seca y dura.
Sueño de piedra y de casas blanqueadas.
El cuerpo, sin alma, por la calle, solo;
sin amar, sin ver, no siente nada.
El cielo, cansado, espira fuego;
las chicharras se entierran en sus alas.
Solo el cuerpo, sin alma, en el camino.
Gris, zanjas y perros desalados de ojos carcomidos.
El cementerio, dura y blanco, destacado,
sin amor.
Sólo el cuerpo caminando solo.
El alma, desvelada, de cal, endurecida, llora.