Era un pequeño torbellino laberintesco que se les había formado a don Guadalupe, su señora e hija, pues ese día no tenían el suficiente ánimo; Guadalupe recordaba a su madre que estaba muerta, la triste pobreza que lo cobijaba, su señora se refugiaba en la pobreza en que vivían.
Pero ¿a dónde vamos este viernes de Dolores si estamos más pobres que la pobreza? A duras penas tenemos estos frijoles y arroz crudo, no tenemos ni para los fósforos y carbón para encender la estufa, comentaba Guadalupe a su señora.
Ve, vamos donde Yamirka, siempre nos ha invitado a su casa y nunca llegamos, señaló la señora de Guadalupe. Éste, por el tiempo de una hora reflexionó y se preguntaba: Vamos a ir y cuando lleguemos le diré que andamos de visita para disfrutar de su compañía, para que no vaya a pensar que llegamos a pedirle algo. Se alistaron y animadamente fueron de visita, Yamirka se sorprendió cuando los vio llegar, les dijo que entraran, pasaron felices compartiendo la alegría de Yamirka y…!!!