Escultura de Miguel ángel Abarca.

Las abreviaturas del idioma

El uso de la abreviatura es tan antiguo como la misma lengua, sin embargo, su aplicación muchas veces es incorrecta Esto brevis et placebis. Sé breve y agradarás, reza una máxima latina cuyo contenido apunta contra el orador o escritor que usa más palabras de las necesarias para comunicar un mensaje. Reducir y resumir siempre […]

  • El uso de la abreviatura es tan antiguo como la misma lengua, sin embargo, su aplicación muchas veces es incorrecta

Esto brevis et placebis. Sé breve y agradarás, reza una máxima latina cuyo contenido apunta contra el orador o escritor que usa más palabras de las necesarias para comunicar un mensaje. Reducir y resumir siempre ayudaron al esclarecimiento de un texto, a la vez que han resuelto dificultades de espacio y representan una cortesía para el oyente o lector. “Escribo breve porque sé que sois inteligentes”, decía don Francisco de Quevedo, haciendo gala de su estilo conceptista.

El recurso de la abreviatura no sólo es útil sino también necesario en nuestra comunicación urgida, las más de las veces por las circunstancias limitadas y volumen de tareas de quien comunica y de quien atiende un mensaje. El uso de la abreviatura es tan antiguo como la misma lengua. Entre las formas más conocidas y antiguas tenemos, “etc.”, que abrevia etcétera, evolución de la locución latina et coétera que significa “y otras cosas”; “v. gr.”, que abrevia el sintagma latino usado por Cicerón, “verbi gratia” que en español se usa con el significado de “por ejemplo”.

Las abreviaturas, como parte del lenguaje escrito, obedecen a convencionalismos. Primero los autores de libros o personas que redactan un mensaje, usándolas las convierten en hábito de la comunicación escrita y luego los lingüistas las declaran como normas.

Tres de las últimas cuatro publicaciones de la Asociación de Academias han sido constantes y coincidentes en darnos a conocer las principales abreviaturas en uso de la Lengua Española. Estas abreviaturas aparecen expuestas en orden alfabético, tanto en el Diccionario de la Lengua Española, DRAE, XXII edición 2001, como en la Ortografía de la Lengua Española, RAE 2002 y Diccionario panhispánico de dudas, RAE 2005.

Para la formación de abreviaturas en español se usa:

— La supresión de letras o sílabas finales de una palabra, así tenemos: Am., por América; ár., por árabe; cap., por capítulo.

— La reducción de letras menos representativas de una palabra, así tenemos: pdo., por pasado; Cnel., por Coronel; dpto., por departamento.

Conviene recordar que el uso de las abreviaturas tiene normas precisas y formas establecidas, cuya exactitud se debe observar en una correcta y formal comunicación. Así, no se puede decir: Iba pensando y de pronto vi al Sr. Las abreviaturas de tratamiento siempre anteceden al nombre que acompañan: el Lic. Luis Sánchez, el Dr. Julio Pérez. Las abreviaturas no deben dividirse mediante guión al final de línea; cuando una abreviatura tiene varios componentes, como “p. ej.”, éstos no se pueden escribir en líneas diferentes. La lectura correcta de una abreviatura debe restablecer las letras o sílabas omitidas.

La lista de abreviaturas que aparece en las obras mencionadas es abundante. Recomiendo a los lectores consultar las obras mencionadas. Anoto aquí algunas: a/f “a favor”; Ag “plata”; Al “aluminio”; atte. “atentamente”; Bibl. “biblioteca”; c/ “cuenta”; e.p.d. “en paz descanse”; Excmo. “Excelentísimo”; fig. “figura”; m “metro, metros”; km “kilómetro, kilómetros”; min “minuto, minutos”. Entre estas abreviaturas, aparecen dos de uso frecuente, que en Nicaragua no las usamos adecuadamente. En el lenguaje jurídico es frecuente la abreviatura de “artículo”, la Constitución misma y otras leyes abrevian esta palabra con “Arto.”, caso único, pues en general las legislaciones de otros países lo hacen mediante “art.”.

Posiblemente, en Nicaragua se utiliza “Arto.” por incorrección de art.o, que también se usa en otros países o por incomprensión del segundo procedimiento usado en la formación de abreviaturas, pues en este caso debería usarse minúscula y no mayúscula, ya que esta palabra no es un nombre propio.

La otra abreviatura que no usamos adecuadamente en nuestro país es la que corresponde a “número”. Según las obras mencionadas, ésta debe abreviarse así: n.o, nro. o núm. En Nicaragua, frecuentemente abreviamos con “No.”, esta forma no es recomendable porque suele confundirse con el adverbio de negación “no”; se usa también No y Nro, que no es usual en otros países. Usemos, pues, art. y n.o cuando queramos que nos entiendan, en Nicaragua y más allá de Nicaragua, que abreviamos artículo y número.

La Prensa Literaria

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