El signo de arroba “@”

El rechazo de la arroba @ por parte de los académicos de la lengua tiene más que ver con valoraciones lingüísticas Ha sido general y unánime entre los académicos de la Lengua Española el rechazo del signo o símbolo de arroba para representar en el lenguaje escrito, simultáneamente o secuencialmente, los morfemas de género masculino […]

  • El rechazo de la arroba @ por parte de los académicos de la lengua tiene más que ver con valoraciones lingüísticas

Ha sido general y unánime entre los académicos de la Lengua Española el rechazo del signo o símbolo de arroba para representar en el lenguaje escrito, simultáneamente o secuencialmente, los morfemas de género masculino “o” y femenino “a”, en casos como l@s niñ@s: los niños, las niñas; l@s espos@s: los esposos, las esposas; etc.

El rechazo de los académicos no es arbitrario ni tiene que ver con razones de clases sociales ni consideraciones feministas sino con valoraciones lingüísticas. El signo @ que algunos remontan a los copistas de la Edad Media para representar la preposición latina “ad”, cuya frecuencia desconozco, en verdad nunca fue una práctica de los hablantes ni de los escritores latinos.

En la Historia de la Lengua Española, el Diccionario de Autoridades, publicado en 1726, señala que la voz “arroba” viene del árabe, “rebea” que significa la cuarta parte. Así, este Diccionario la documenta como una medida de peso, la cuarta parte de un quintal, veinticinco libras y también como una medida de líquidos: la cuarta parte de un cántaro o ánfora. “Echar por arrobas, pesar por arrobas, venir por arrobas”, significó exceso desmesurado. La sabiduría de los hablantes acuñó el refrán que dice: los males entran por arrobas y salen por onzas, expresión que de acuerdo con la práctica significa lo fácil que es llenarse de enfermedades y lo difícil que es permanecer con salud.

El signo o abreviatura que conocimos en la escuela, como contenido de las matemáticas, se popularizó con la presencia de la Informática y uso del correo electrónico. En este caso, @ es un elemento separador o copulativo entre la persona natural o jurídica que es dueña del correo y la empresa o corporación que es dueña del dominio.

La presión que en los últimos años han hecho algunos grupos sociales, escribiendo el signo @ en vez de “a” y “o”, con el significado señalado al inicio, no es consecuente con el sistema de la Lengua Española y hasta donde alcanzo a conocer, ni con los sistemas de otras lenguas y, por tanto, su incorporación o futuro es más que incierto. Nuestra lengua, como cualquier sistema de signos adoptados por una comunidad, funciona con carácter sistémico en sus diferentes niveles. Los elementos de cualquiera de estos sistemas tienen comportamientos constantes y nunca son válidos, sólo para casos muy concretos como ocurre con la pretensión del uso de @. Este signo ni está en nuestro sistema lingüístico ni es necesario.

El abecedario de la Lengua Española está compuesto de veintinueve grafías, desde 1803, que representan veinticuatro sonidos básicos con los cuales es posible escribir un número infinito de significantes. De aquí que un futuro ajuste del abecedario podría suprimir grafías pero no aumentarlas, siempre y cuando los sonidos básicos estén representados por las actuales grafías o letras.

Quienes defienden el uso del signo @, bajo la pretendida reivindicación del feminismo sobre el machismo, deben recordar que el género de las palabras en la lengua se debe prioritariamente a la estructura de la palabra y no al sexo que en algunos casos representa. Así decimos: la niña estudiosa y el niño estudioso; el / la estudiante; éste / ésta es una persona bondadosa. A ningún hombre se le ocurre solicitar que se acepte: “éste es un persono bondadoso”.

El maltrato a la mujer, el desconocimiento de sus derechos y el poco reconocimiento de su trabajo, particularmente en el hogar, no se revierte con la introducción de elementos extraños al sistema lingüístico ni con el uso de formas repetitivas sino con la aplicación de leyes sociales que amparen los derechos de la mujer y, particularmente, con la concepción y aplicación de una cultura de valores adecuada y justa.

Tener una lengua con mucha riqueza literaria y mecanismos de adaptación y autoperfección es un derecho; conservar este patrimonio y velar por su unidad y desarrollo, de conformidad con los cauces de la tradición, es un deber. Por esto, se debe desistir del uso del signo @ en carteles, informes, correspondencias y otros.

La Prensa Literaria

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