Cultura
“El objetivo supremo de una civilización no es el desarrollo material sino el espiritual que lo vivifica y humaniza”.
Niquinohomo
Quería conocer la “patria chica” de Sandino, de la misma manera que en Argentina hice un viaje para ver el lugar de nacimiento del Ché Guevara. La desilusión fue enorme. Ingresé a una casa blanca y azul y esperaba hallar un museo; nos recibió —a mi acompañante y a mí— una señora amable, digna y cariñosa: era la bibliotecaria encargada de tener un poco digno ese local, que debía ser “santuario” del sandinismo. Una biblioteca pobre, pocos libros y viejos. Había, y me llamó la atención, bastantes jóvenes consultando o leyendo. Dignos de encomio y mis felicitaciones. Pero de museo, nada. Luego en el pueblo, la gente comenta que Rosario Murillo, mujer de Daniel Ortega, se había apropiado de lo poco que quedaba; me lo dijo una lengua viperina, lo mismo que con varias campanas de iglesias y que su casa es un museo, pues lo de Sandino no es de nadie, sino “del sufrido pueblo nicaragüense”.
Sin embargo en mi viaje a Niquinohomo he aprendido que el nicaragüense de provincias es atento, amable, interesado. Aman sus ciudades, las conservan limpias, hacen que el forastero se encuentre un poco como en su casa y ellos se sienten orgullosos de vivir en ellas.
El Alcalde de Managua podría aprender un poco de todos estos lugares. No hay ciudad más sucia que Managua. Ayer soñé que el señor (Dionisio) Marenco estaba limpiando los basureros que son las calles de la capital, al despertar salí a ver, y si estuvo se cansó antes de empezar.
Luis Ramírez Gómez
Romerías
Hay que contribuir de alguna manera a detener a los corruptos. Yo deseo que mis hijos disfruten de esta bella tierra. Ir a la hacienda El Chile en maratónica y diaria romería para lograr ser ungido candidato a Presidente de la República, por un corrupto condenado a veinte años de cárcel, constituye en sí mismo un acto de corrupción, bajeza e inmoralidad.
Gastón Sequeira Valdivia
Valores y encuesta
El editorial del diario LA PRENSA, publicado en la edición del lunes 27 de marzo y titulado “Es cuestión de valores”, es un resumen bien logrado sobre la pobreza moral de los caudillos Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, y una verdad meridiana de que el objetivo fundamental del pacto libero-sandinista fue para legitimar la corrupción de ambas partes.
Después de leer dicho editorial estuve meditando acerca de que si una buena parte de la ciudadanía pudiera conocer el contenido de él, interpretaría con más claridad el origen de la “más desmesurada corrupción política en toda la historia de Nicaragua”. Pero mi inquietud fue apaciguada al leer el resultado de la encuesta sobre la intención de votos publicada en la misma edición del lunes 27. Los nicaragüenses prefieren a Eduardo Montealegre para Presidente de Nicaragua, seguido de Daniel Ortega, pero también revela la encuesta que el liderazgo liberal lo encabeza Montealegre con 48.6 por ciento, después está José Antonio Alvarado con 11.7 por ciento, Alemán con 9.7 por ciento y Rizo con 3.0 por ciento.
Las dos publicaciones a que me he referido dejan una lección en la conciencia de los lectores de LA PRENSA sobre la falta de valores morales de los caudillos que dirigen los partidos políticos FSLN y PLC, y cuál es la preferencia de los votantes para elegir al futuro Presidente de Nicaragua.
El Apre no es parte de la encuesta, a pesar de que su vicepresidente, doctor José Antonio Alvarado, figura en segundo lugar del liderazgo liberal. Nadie duda de la inteligencia, moralidad y arrastre político del doctor Alvarado. A estas alturas del juego, es hora de decidir la alianza del Apre, si con el PLC o con ALN-PC. En LA PRENSA del lunes 13 de febrero me permití sugerir una Alianza Patriótica entre Montealegre, Alvarado y Lewites para terminar con el pacto. Los tres son presidenciales, pero sólo uno puede ser elegido Presidente de la República, y el pueblo nicaragüense ya lo señaló en la encuesta.
Fernando A. Malespín
Inmigrantes
Referente al artículo de l Señor ricardo Sánchez , “Inmigración y riquezas”, publicado ayer en LA PRENSA, considero que ha hecho una exposición muy fuera de la realidad sobre las causas de la pobreza en Latinoamérica. En primer lugar no existe un muro a lo largo de la frontera México y EE.UU.; sí hay unas pequeñas secciones contiguo a Tijuana que tienen murallas, pero, ¿acaso en Nicaragua no hay casas que tienen murallas por razones de seguridad ?
Considero que los ilegales nicaragüenses son mejor tratados en EE.UU. que en Nicaragua misma o en otros países centroamericanos; si en este país hay pobreza, es porque los “líderes” nacionales se han dedicado a robar, ultrajar y esclavizar al pueblo.
Un país cuya base de gobierno es el robo está condenado a la miseria, podría decir que se ha autoimpuesto una maldición porque ha faltado al séptimo mandamiento: No robarás.
Referente a que las multinacionales vienen a explotar a nuestros paisanos considero que nuestros países, gracias a las pocas compañías extranjeras que operan hoy en Nicaragua, miles de nicaragüenses tienen trabajo, y si estas compañías se van, nadie va a proveer trabajo a estos paisanos.
Yo no fui a la universidad de Lenin, pero el sentido común no lo enseñan en ninguna universidad del mundo, y es lo que les falta al 99 por ciento de nuestros “líderes”.
Eso y no Estados Unidos es la causa de nuestra pobreza.
Róger M. Gómez
Memoria de ocho décadas
Desde que inició LA PRENSA la publicación de los fascículos “Memoria de ocho décadas”, me interesé en archivalos todos. Y tratando de cooperar con informaciones de datos históricos, desconocidos por la juventud actual, llevé la fotografía del señor Silvio Navas González, fallecido el 18 de diciembre de 2001. Le informé al joven que amablemente me atendió en la oficina de informática que el señor Silvio Navas González había colaborado como ayudante de su padre, Jorge Navas Cordonero, en la construcción de la tumba de Rubén Darío y que ellos esculpieron el león que está sobre la misma, llorando. Esta obra se encuentra en la Catedral de León.
Llevé esta información al periódico el 20 de febrero del año en curso, porque celebraba la semana dariana, pero sucede que en LA PRENSA del 27 de marzo anunciaron que los referidos fascículos se estarían publicando hasta el 31 de marzo.
Me preocupa que este periódico no le haya prestado la importancia debida a mi colaboración.
Rafael Hernández García
Fundador de la Cooperativa de taxis Pedro Joaquín Chamorro, en el año 1980
Vacaciones
Hoy, cuando la mayoría de los nicaragüenses nos preparamos para las vacaciones de Semana Santa o semana mayor, vale la pena visitar los diferentes rincones turísticos de nuestro país de acuerdo a nuestras posibilidades económicas.
Nicaragua cuenta con bellísimos lugares a donde ir en esta especial época del año.
Recuerdo que hace muchos años una empresa vendedora de productos derivados del petróleo hizo una campaña para invitar a los nicaragüenses a conocer primero su patria.
Eso debe servir de gran ejemplo para otras firmas comerciales que estén interesadas en promover nuestra maravillosa tierra de preciosas mujer es, lagos, montañas y volcanes.
¡Felices vacaciones de verano a todos mis amigos, conocidos y coterráneos nicaragüenses.
Salvador pérez
Agente de viajes, Matagalpa
Aclaración
En la página 274 del sumplemento en fascículos que publica este diario, “Memoria de ocho décadas”, aparece la reproducción de la noticia titulada “Fallece Sor María Romero”, a la que le agregaron una imagen reciente de la beata.
El texto de la noticia (que aparentemente fue copiado íntegramente de l que se publicó en este mismo diario el 8 de julio de 1977) tiene algunas inexactitudes que creo conveniente aclarar:
1- La muerte de Sor María Romero acaeció en el balneario Las Peñitas, no en Poneloya, en una casa que alquilaron sus sobrinos Carlos Narváez y Ana Cores de Narváez, para que ella disfrutara de unos días de descanso, a la orilla de ese mar que tanto amaba.
2- Las hermanas de Sor María que la acompañaban en ese momento, eran: Pastora Romero viuda de Cores y Chila (Basilia) Romero de Reynolds.
Espero que esta aclaración contribuya a la verdad histórica sobre el momento del tránsito entre esta vida y el Reino Celestial de una nicaragüense de quien mucho se habla y a la que muy poco se imita.
Alejandro Romero García