De alguna manera este número de La Prensa Literaria, dedicado a la música y algunos de sus maestros, es un homenaje a todos aquellos que vivieron la música, para la música y que la adoptaron a su vida como el miembro más importante de su familia.
Es imposible dedicar una sola edición de todos los autores nacionales, sin embargo, cada día la música se convierte en un antes y un después de escuchar piezas de maestros como Wolfgang Amadeus Mozart, que el mundo celebra los 250 años de su nacimiento; a Johann Sebastian Bach, Piotr Ilich Tchaikovsky autor de El Lago de los Cisnes y que llevó con éxito su obra Francesca da Rimini y de cuyos maestros, los músicos nicaragüenses aprendieron, se influenciaron y los reconocieron como verdaderos compositores.
La lista de músicos es impresionante al igual que las composiciones de los maestros nacionales, entre ellos Luis Abraham Delgadillo, ex director de la Escuela Nacional de Música, y de la Orquesta Sinfónica Nacional y cuya obra la más conocida la Sinfonía Indígena Centroamericana, es una pieza de incalculable valor musical.
Pero, en la lista figuran otros como Carlos Tünnermann López, José de la Cruz Mena, Carlos Ramírez Velásquez, Fernando Luna Jiménez, Camilo Zapata, Carlos Mejía Godoy, Rafael Gastón Pérez, los músicos de la Camerata Bach y otros a quienes debemos extraordinarias composiciones e interpretaciones musicales.
De igual manera, la vida de estos músicos merece ser citada por su ejemplo, tal es el caso de José de la Cruz Mena, cuyo talento de compositor todavía es recordado por el escritor Edgardo Buitrago, quien relata en sus investigaciones que los amigos de Mena llegaban a tomar el dictado de sus notas al quedar ciego por causa de la lepra, a los 22 años de edad.
Músicos que merecen ser reconocidos por su dedicación a la música, como el maestro pianista César Prado quien falleció hace unas semanas.