Cartas al director

Ferry La situación originada en el muelle de San Jorge, Rivas, pone en duda la supuesta seguridad que ofrece el servicio portuario del transporte acuático en nuestro país. También recuerdo la situación que ocurrió en El Rama con las personas que naufragaron, según las noticias de medios de comunicación. Todo esto indica que la seguridad […]

Ferry

La situación originada en el muelle de San Jorge, Rivas, pone en duda la supuesta seguridad que ofrece el servicio portuario del transporte acuático en nuestro país. También recuerdo la situación que ocurrió en El Rama con las personas que naufragaron, según las noticias de medios de comunicación.

Todo esto indica que la seguridad humana está en juego. La situación que experimentó el ferry de la ruta de Ometepe ocasiona efectos negativos, como temor de este tipo de transporte tanto para nacionales como para extranjeros, dado a que a diario ciudadanos isleños son los principales usuarios, ya sea por diversas razones tienen que trasladarse hacia otros municipios del departamento de Rivas o en el mismo departamento, turistas nacionales y extranjeros que van o vienen de Ometepe.

En el sector del turismo esto origina una imagen negativa, además los visitantes demandan de servicios básicos como transporte seguro, alojamiento, alimentación, servicio de guía, etc. Además, el turismo debe tener su impacto económico en este sitio, al igual que comercio, dado a que los productos generados por la agricultura, como el caso de la producción bananera, son comercializados a países vecinos.

Para lograr la seguridad de los viajeros deben facilitar puertos y transporte acuático únicamente para los usuarios, separados del que sirve para el traslado de carga pesada. La verdad que este ferry es para que haya ocurrido un percance lamentable. He viajado en dos ocasiones en él con estudiantes universitarios y sólo le pido a Dios que lleguemos sanos y salvos a tierra, porque generalmente se transportan camiones con cargas de plátanos, vehículos livianos y uno teme por su vida.

Rosa María Cisneros López

Cumplir promesas

Cuenta la historia que en las elecciones del 2001 un campesino bajó de la montaña, allá bien lejos por el norte y dicen que diario repetía: “Le voy a prestar la mula a mi patrón y luego me voy en el primer camión que me halle para ser el primerito en votar”. Sin saber leer y guiado por la foto del hombre que le prometió realizar su sueño, el campesino se encomendó al “de arriba” para no equivocarse y votó. Dicen que en una gira de campaña le fue prometido un regalo que desde niño añoró.

El campesino sucio y descalzo no durmió esperando los resultados por la radio, se gastó todos sus ahorros en baterías para no perderse la noticia. Como en esos lados llueve mucho y el campesino no tuvo dinero para reparar el techo de su casa en el invierno, se enfermó gravemente de una tos que nadie le curó, pues en esos lados no hay centro de salud.

Dicen que bien enfermo siguió esperando a quien le prometió “remangarse las mangas” trabajando con él y que antes de partir encomendó a su familia que le cuidaran bien el par de bueyes que le iban a mandar, que los compartieran con Bartolo, Pablito y todos los vecinos y que a su amigo que llegaría le dieran un gran abrazo de su parte y su mejor jarrita con buen café.

Este mi amigo que ya se fue, no pudo asistir a la boda de doña Letizia y Felipe, ni supo que existían, no conoció Europa, ni viajó más que en camión y mula. Él murió esperando una promesa que no sé por qué no se la cumplieron; pero mi amigo ignorante y sencillo en medio de su humildad y pobreza “creyó y cumplió”.

Dicen que fue el primero en votar y que en su bolsillo llevaba un recorte de periódico con la foto de su amigo para que a la hora de la hora no se confundiera la cara.

¡Bendito sea Dios por mi amigo y por todos los campesinos de mi tierra! Se imaginan si ellos no existieran… ¿Quién cumpliría las promesas?

Margine Valeria Leiva

Poder nuclear

Decenas de miles de iraníes, convocados por las principales autoridades religiosas y civiles, en la ciudad de Teherán se tomaron las calles y plazas con proclamas de reconcentrada virulencia.

Respaldaban la amenaza públicamente hecha por el actual presidente de ese país, Mahmud Ahmadineyad, en el sentido de que “hay que borrar a Israel del mapa”, siguiendo las atronadoras proclamas de aquel clérigo que incitaba al odio, al revanchismo y la guerra, el ayatolá Jomeini, de tan mala recordación para la paz en el mundo, en razón de que patrocinó a los más rabiosos grupos de asesinos.

Las fulminantes declaraciones de aquel mandatario merecieron repulsa mundial y actualizaron las previsiones respecto a la línea inclinada a la destrucción de los jerarcas iraníes. El asunto no es para despreocuparse si se analiza que Irán busca con obsesión adquirir o producir armas atómicas.

¿Qué pasaría si los fundamentalistas islámicos tuvieran en sus manos poderío nuclear? Simplemente, proseguirían, con mayor alevosía, su actividad terrorista, a escala planetaria y sin ningún remordimiento, arrasarían con las principales ciudades de quienes consideran sus enemigos. Ya han amenazado lo que acontecería a Israel y eso sin poseer aún los artefactos de muerte colectiva.

No se trata de algo distante para los latinoamericanos y caribeños, en razón de que han sido detectadas, en nuestras latitudes, células del fundamentalismo islámico que estarían realizando subterráneas actividades, en contubernio con narcotraficantes y pandilleros, para aprovecharse de sus ilegales rutas y conexiones. Además, no debe olvidarse que en Buenos Aires, hace algunos años, fueron voladas las sedes de la Embajada de Israel y de la Asociación Mutual Israelita, con centenares de muertos, heridos y cuantiosos destrozos materiales. En estos atentados estuvo presente la siniestra mano de extremistas iraníes camuflados como diplomáticos.

En el libro Narcoterrorismo (Ediciones Nowtilus, España, 2005) del coronel Luis Alberto Villamarín Pulido, se denuncia, con pruebas, las conexiones de las FARC con grupos armados y mafias de por lo menos 18 países, entre ellos con terroristas de Hezbollah y de Al Qaeda, con el propósito de negociar armas y drogas, entrenar expertos en explosivos y coordinar movimientos de lavado de dinero, oro y diamantes, en Panamá, Costa Rica, las Bahamas, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, México, República Dominicana, advirtiéndose que corren igual riesgo los demás países del área centro y sudamericana. ¿No son suficientes motivos para que los latinoamericanos sigamos de cerca las acciones de los extremistas musulmanes?

Franklin Barriga López

Piratería

Quisiera felicitar al catedrático Mauricio Peralta Mayorga por su artículo de opinión del domingo 22 de enero del presente año titulado: “Aplausos y mesas vacías”. Considero que su artículo presenta un enfoque distinto pero muy realista de la situación de la propiedad intelectual y la penosa actividad de la piratería.

Es un escrito que nos invita a reflexionar sobre los problemas de piratería que existen dentro de la industria del entretenimiento tanto a nivel internacional como nacional y los daños que esta ocasiona a una sociedad, en especial a la nicaragüense, tan rica culturalmente. Aplaudo los esfuerzos del catedrático y lo animo a seguir escribiendo artículos enriquecedores.

Gabriel Sánchez

ACLARACIÓN

Dragado

En relación al artículo “Ineter refuta inicio de dragado del río San Juan”, (LA PRENSA, 26 de enero 06), deseo expresar que dicho titular no corresponde a la opinión de esta institución. Ineter no puede objetar esta iniciativa patriótica; por el contrario, hemos formado parte de la misma desde un principio, de la que debemos apropiarnos cada uno de los nicaragüenses.

Nuestra institución desde el inicio ha tomado parte en la misión de reconocimiento de campo para planificar la batimetría del cauce del curso inferior del Río San Juan que será la base para el dragado del río.

En el marco del plan del dragado, Ineter a la fecha ha realizado la inspección técnica del tramo inferior del río desde Punta Petaca hasta la bahía de San Juan de Nicaragua, unos 42 kilómetros de longitud. Se ha determinado los sitios para la instalación de una red geodésica, los requerimientos de medios de navegación y otros detalles técnicos para definir el apoyo logístico para la batimetría.

Con la información de campo, se procedió a determinar el costo para la ejecución de la batimetría. Esta requiere un monto de C$113,000.00 para gastos operativos y un plazo de dos meses hasta completar los mapas correspondientes. Estos mapas batimétricos permitirán planificar las actividades de dragado y calcular los volúmenes de materiales una vez que se defina la profundidad del mismo. Ineter estará participando activamente en todas las etapas del dragado.

Claudio Gutiérrez Huete

Director Ejecutivo del Ineter

Cartas al Director

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí