Los carretones

Edgardo Jiménez López Es verdad que todos tenemos el derecho de ganarnos la vida trabajando de forma normal y decente, pero los carretones de caballo en las calles principales de Managua, la capital de Nicaragua es en cierta forma un atraso en el avance de infraestructura vehicular que tenemos, pues nos encontramos con enormes camionetotas […]

Edgardo Jiménez López

Es verdad que todos tenemos el derecho de ganarnos la vida trabajando de forma normal y decente, pero los carretones de caballo en las calles principales de Managua, la capital de Nicaragua es en cierta forma un atraso en el avance de infraestructura vehicular que tenemos, pues nos encontramos con enormes camionetotas último modelo y adelante un carretón va atrasando todo el tráfico, pues su velocidad es lenta.

No es que no se quiera que circulen estos vehículos movidos por semovientes, pero como en la mayor parte de las capitales de Centroa- mérica, que lo hagan en las periferias, donde el tráfico vehicular es más lento. Lo mismo pasa con los carretones de mano. Entre ambos, hacen ver Managua como una ciudad retrasada en el tiempo. Nos remonta a 1950 o más atrás.

Las autoridades del tránsito deberían regular esta circulación en una forma apropiada para que no nos quedemos atrás de las demás capitales y para que éstos puedan desempeñarse en sus funciones y ganarse el pan de cada día.

No es que se quiera hacer desaparecer a estos vehículos, no, de ninguna forma, pero sí regulados a circular por donde no atrasen la avalancha de autos que deambulan por el centro de Managua.

Pedro Solórzano podrá llevarlos para sus presentaciones al estadio o al Malecón, donde estarán bien recibidos.

Cartas al Director

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