IGLESIA
“La Iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza”.
(Gilbert Keith Chesterton, 1874-1936, escritor británico).
NO ES POLVORA
Con respecto al editorial del Diario LA PRENSA del miércoles 7 de diciembre, quiero comentar lo siguiente. Considero que el problema no es la pólvora, el problema es quién y cómo la usa. Sí, estoy de acuerdo que se regule con leyes específicas, claras y justas, pero prohibirla es ir contra una de las cualidades más intrínsecas del ser nicaragüense: “Reventamos” en enojos, en guerras, políticas verbales y armadas, en indignación frente a las injusticias.
Los países “modernos” de los que se habla en el artículo viven las fiestas religiosas (patronales, de la Virgen o santos, o fiestas nacionales, etc.) más aburridas del mundo.
Lo digo porque actualmente estoy viviendo en Viena y así lo veo. Pienso que no debemos perder ese aspecto alegre de los juegos pirotécnicos, tan antiguo como la misma milenaria China, y tan moderno como cada Año Nuevo, que en el mundo se celebra con estos mismos fuegos. Música, folclor, baile, trajes “algarabilla” (sic), y por supuesto juegos pirotécnicos son partes esenciales de nuestras fiestas en Nicaragua, no lo perdamos.
Mike Santamaría Vargas
FAMILIAS POLÍTICAS
Históricamente Nicaragua ha sido gobernado por familias ambiciosas de poder y dinero.
Durante la dictadura de la familia Somoza, a pesar de las persecuciones políticas y muertes, la economía se vio fortalecida por la producción agropecuaria e industrial.
Había en la zona rural un mejor nivel de vida por la producción agrícola de los campesinos que trabajaban sus parcelas, las cuales resultaban productivas.
Durante el gobierno de la familia Ortega Saavedra, además del odio entre los mismos nicaragüenses, pérdida de valores morales y sociales, se registró el más bajo nivel económico en el país. Aunado a ello, con el servicio militar murieron centenares de jóvenes que ni sabían por qué eran enviados a la montaña.
Los sandinistas actuaban con su doctrina de dolor y muerte, enriqueciéndose una cúpula y empobreciendo a la mayoría del pueblo nicaragüense, quienes aún seguimos pagando la deuda que nos heredaron.
Con respecto al gobierno de Alemán Lacayo, no se puede negar las obras en beneficio del pueblo que hizo, pero tampoco se puede negar el enriquecimiento desmedido de él, su familia y allegados, lo cual empezó desde que estuvo en la Alcaldía de Managua.
Además, el señor Alemán se adueñó del PLC, motivo por el cual algunos aduladores lo siguen defendiendo sin importarles el daño que le han y siguen haciendo al pueblo nicaragüense. Las oficinas del partido se trasladaron a la finca El Chile, desde donde manejan las decisiones de sus diputados y funcionarios en los distintos poderes del Estado.
Judith Cordón
MÉDICOS
Los médicos de Nicaragua entendemos el dolor y preocupación que el señor Leopoldo Villalta expresó en el escrito: Paro médico, publicado el pasado martes 6 de diciembre en la sección Cartas al Director de LA PRENSA.
Nuestras demandas no son solamente pedir un salario justo para nosotros porque lo merecemos y hemos trabajado y estudiado muy duro para aspirar obtener una vida digna, sino además pedimos mejores medios diagnósticos y terapéuticos que permitan dar un mejor y más científico tratamiento a nuestra población.
Creo que la población que diariamente egresa de nuestros hospitales donde la mayoría de los casos son pacientes con todo tipo de problemas graves que salen sonrientes y restablecidos, son nuestra tarjeta de presentación y que muchas veces en los medios se presentan los casos negativos y nunca se hablan de los egresos exitosos. Pero gracias a Dios existen personas que en verdad son agradecidas con nuestros servicios y que pueden dar sus verdaderos testimonios. Para ello, se pueden presentar al Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera y hacer una encuesta y se darán cuenta del grado de satisfacción que nuestros pacientes tienen hacia el cuerpo médico en general.
Por esas demandas los médicos del Hospital La Mascota seguiremos demandando se nos oiga y que los burócratas del Gobierno nos resuelvan nuestras demandas para que se deje de afectar a la población.
Milton Mejía Castro
Doctor en Medicina
EL CAFÉ
En un artículo publicado en LA PRENSA, el 15 de noviembre, titulado: Mano de obra y recolección de café, el ingeniero Felipe Pilarte Pavón planteó algunas ideas con las que, como productor cafetalero, estoy en su mayoría en desacuerdo.
Recordemos que en la década perdida de los años ochenta Nicaragua producía y exportaba muy pobremente. Es falso lo que afirma el ingeniero Pilarte: “Cuando hay buenos precios internacionales, los cafetaleros hacen mucho dinero y no lo comparten con nadie”, ¡Que lo pruebe!
La verdad es que dudo mucho que aún después de 15 años de la derrota del gobierno totalitario sandinista se encuentre un cafetalero que tenga grandes ganancias en sus cosechas. Esto porque todos los que fuimos confiscados y nos devolvieron nuestras fincas o haciendas en el tiempo de doña Violeta, recibimos tierras arrasadas, sin producción, sin inversiones, con deudas en el Banco Nacional de Desarrollo (BND), toda la maquinaria y beneficio seco, robada.
Solamente dejaron las deudas y la destrucción de las fincas o haciendas; que los legítimos dueños tuvimos que hacernos cargo y comenzar de cero, o más bien con saldo rojo. Mientras nuestros cafetales crecían, hubo buenos precios internacionalmente del café, que no aprovechamos al máximo por escasa producción. Cuando tuvimos buenas cosechas bajó tanto el precio internacional que prácticamente era solamente para pagar la habilitación al banco. Esos somos los buenos administradores y suerteros que pudimos.
Claramente se nota que el ingeniero Pilarte no es cafetalero, por eso nos compara con Costa Rica y El Salvador. Yo no he sabido que en esos hermanos países haya habido una “robolución” que confiscara y destruyera a los productores de café. En esos países centroamericanos, generalmente sus empleados llegan de sus casas a trabajar por día y se regresan por las tardes. Esos productores no tienen en su mayoría, casas asignadas para sus familias, campamentos, cocinas de mozos, etc.
En dos palabras, lo que nosotros pagamos por lata cortada incluye además del salario: casa y alimentación. Finalmente, le pregunto al ingeniero Pilarte, ¿por qué nuestros cortadores nicas tienen que emigrar a El Salvador y Costa Rica? Viene una buena cosecha en Nicaragua y las condiciones para el desarrollo económico, progreso, libertad y bienestar de la familia nicaragüense están dadas en su mayoría por nosotros los productores honestos y patriotas.
Leonel A. Marín Mc Ewan
Productor cafetalero