Wilder Pérez [email protected]
El alcalde del municipio Desembocadura del Río Grande, de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAS), Leslie Downs, se mostró preocupado por dos tipos de crisis que se pueden desatar el próximo año en el sitio donde el huracán Beta impactó a fines del mes pasado: la hambruna y los incendios forestales.
Según Downs, las nueve comunidades afectadas necesitan asistencia alimenticia para al menos 12 meses y no sólo tres —como está prometiendo el Gobierno central y el Programa Mundial de Alimentos (PMA)— pues considera que las familias verán el producto de sus cosechas hasta en noviembre del otro año 2006, los cuales son productos para autoconsumo.
Para aliviar la situación, el alcalde estudia la posibilidad de aprovechar la madera de los árboles que botó Beta en un radio aproximado de 500 hectáreas para que los afectados subsistan de ésta. Sin embargo, el ecólogo Kamilo Lara tiene sus reservas.
El experto teme que la historia del huracán Juana, en 1988, se repita. “Se pensó aprovechar toda esa madera, pero al final, las empresas se metieron, sólo sacaron la madera preciosa y el resto quedó ahí, pudriéndose y se perdieron los bosques, ahora hay que evitar el huracán humano”, indicó.
No obstante, Downs aseguró que como autoridad ya se está preparando para soportar la presión de los madereros ilegales.
Dijo que solicitará ante el Gobierno “un paréntesis” en la ley de veda forestal, y hasta solicitó donativos de motosierras a empresas privadas para que los pescadores que perdieron sus nasas por el paso del huracán, trabajen en la extracción de madera.
“En las nueve comunidades hay concejos de ancianos, vamos a organizarnos y a trabajar fuerte porque las comunidades de alguna forma van a volver a la normalidad, pero los bosques van a necesitar años pasa eso”, comentó el alcalde.
Al ambientalista Lara le preocupa especialmente la reserva natural de Wawashang, que también podría ser afectada. Y aunque Downs aseguró que hay guardabosques que podrían frenar la tala y los incendios forestales, Lara cree que la inaccesibilidad de la selva puede hacer que ésta se proteja sola, pero a la vez, sea difícil de resguardar.
El alcalde actualmente visita Managua para coordinar la asistencia que recibirá.
“Cualquier tipo de ayuda ruego que la hagan llegar a LA PRENSA o a la sede de la Asociación de Municipios de las Regiones Autónomas de la Costa Atlántica de Nicaragua (Rotonda de Bello Horizonte cuatro cuadras y media al sur)”, solicitó el alcalde.