- El 75 por ciento de la droga que llega a Estados Unidos, pasa por Guatemala. Con un Estado débil, sin tecnología, el jefe antidrogas de ese país cree que es nadar contra la corriente y prefiere dejar el problema del narcotráfico “en las manos de Dios”
Will WeissertAP
PARTE II
GUATEMALA, OCOS.- Las playas de arena volcánica oscura en esta ciudad al sur de la frontera mexicana están mayormente vacías, apenas pobladas por cerdos regordetes y alguno que otro surfista. Es el lugar ideal para los traficantes de cocaína.
Llegan por mar y sortean las aguas picadas del Pacífico rumbo a lagunas y lagos desiertos para descargar su producto.
A mitad de camino, entre las selvas colombianas y los codiciados corredores en el norte de México, el 75 por ciento de la cocaína que llega a Estados Unidos pasa por Guatemala, según las autoridades antidrogas en la Embajada estadounidense.
Los narcotraficantes han centrado sus miras en esta nación centroamericana en parte debido a que el Gobierno ha hecho poco por detenerlos. La corrupción policial, la escasez de fondos y un sistema judicial inefectivo han contribuido al florecimiento del tráfico.
El presidente Oscar Berger asumió en enero del 2004 prometiendo contener los daños atribuidos a su predecesor, Alfonso Portillo, quien hizo que Estados Unidos retirase a Guatemala de su lista de aliados en la lucha contra las drogas. Pero no ha hecho muchos progresos.
La mayoría de las drogas llegan a bordo de lanchas rápidas impulsadas por motores poderosos que recalan en las costas del Pacífico y en el activo Puerto Barrios y sus alrededores.
“Vienen como un streak así ¡zum! Si te chocan, te parten en dos. Hay que evitarlas”, dijo Concepción Morales, un pescador de 24 años que coloca una serie de bombillos eléctricos en la proa de su esquife azul de fibra de vidrio durante sus expediciones nocturnas para prevenir choques.
Aunque Estados Unidos ha repuesto su certificación a Guatemala, el número de decomises de cocaína ha disminuido. Los investigadores estadounidenses dicen que Berger ha hecho un esfuerzo por contener el flujo de drogas por esta nación, pero que hay demasiados obstáculos en el camino.
El Presidente sostiene que la reducción en los decomises demuestra que los traficantes transitan menos por Guatemala, utilizando otras rutas hacia México y Estados Unidos. Portillo solía decir lo mismo.
Estados Unidos está consciente de los esfuerzos que hace Guatemala para combatir el narcotráfico, “de nuestra voluntad firme y consistente”, dijo el canciller Jorge Briz. “ Los esfuerzos que hace nuestro gobierno son enormes”.
Pero no se notan mucho en Ocos, una ciudad de 29,000 habitantes a 300 kilómetros al oeste de la capital guatemalteca.
“No son de aquí los narcos. Vienen de afuera. Todos saben quiénes son, pero nadie hace nada”, dijo Marta Pérez, dueña de un restaurante en la playa de Ocos.
Los investigadores estadounidenses dicen que los traficantes a veces enfilan sus lanchas rápidas directamente a México. Pero navegando frente a Ocos es fácil divisar barcos y aviones mexicanos que custodian las fronteras marítimas de su país. Por el contrario, Guatemala casi no tiene presencia en el agua.
“Tenemos una institución del Estado muy débil sin la tecnología que deberíamos tener, sin el recurso que deberíamos tener y operando únicamente vía terrestre”, dijo Adán Castillo, jefe de investigaciones en la lucha contra la droga.
La Guardia Costera de Estados Unidos patrulla los mares de Centroamérica, pero su jurisdicción suele terminar a dos millas de las costas.
Cerca de Ocos y semioculto por los altos juncos se encuentra el Río Suchite, que separa Guatemala de México. Los investigadores estadounidenses dicen que los traficantes se desplazan por el río y usan guaridas en ambas costas para ocultarse si se topan con patrullas fronterizas de uno u otro país.
David Sabillón, de 22 años, morador ribereño, dijo que mucha gente cruza el río; son muchas, más de las que se puede contar. Se llevan todo, migrantes y pistolas. Pero las drogas son lo más común.
Una linterna abandonada, latas de jugo vacías, botellas de cerveza, chalas de tamales y bolsas de plástico de papas fritas forman una hilera de desperdicios a lo largo de un sendero en el lado de Guatemala, evidencia de migrantes y narcotraficantes.
Marcelino Yok, director de la policía nacional en la provincia de San Marcos, que incluye Ocos, dijo que en la región abundan los narcotraficantes.
“Lo que sí te puedo decir es que son una gran cantidad de gente armada, con guardaespaldas, incluso 10 ó 20 guardaespaldas, pero no los puede detener uno si andan con su licencia de armas o por tener guardaespaldas”, dijo.
Los problemas del contrabando de drogas no se limitan a Ocos. Más al sur, a lo largo de la costa del Pacífico, los traficantes suelen dejar cocaína en tubos de plástico que flotan con las olas. Luego pasan las coordenadas a pescadores que los recogen.
Los narcotraficantes y sus secuaces rara vez son apresados, en parte debido a un sistema judicial que dificulta arrestar a los sospechosos de los delitos de drogas y de mantenerlos presos.
Castillo dijo que ocho sospechosos guatemaltecos han sido extraditados este año a Estados Unidos. Pero admitió que persisten los problemas legales porque el Estado mismo les teme.
JEFE ANTIDROGAS CONSIDERA QUE ES UNA BATALLA PERDIDA
El jefe de la lucha contra las drogas en Guatemala está cansado de librar una batalla perdida.
En una entrevista con la Associated Press, el director del Servicio de Análisis e Información Antinarcótica (SAIA), Adán Castillo, dijo que pensaba dejar el cargo en diciembre, después de apenas seis meses en funciones.
“Yo estoy por jubilarme —afirmó—. Cuando vine acá venía entusiasmado porque sabía que es un problema bonito y me gusta trabajar, pero cuando veo que casi rebasó el poder de una sociedad la forma de vida ésa, pues, pienso que una persona nada en contra de la corriente”.
“Si no hay otras instituciones que me apoyen, si el mismo Estado está débil para poderle hacer frente, pues no hay más que dejarlo a las manos de Dios para que pueda resolver Él el problema”, agregó.
Castillo dijo que sus agentes no pueden competir con los narcotraficantes.
“Ellos tienen lanchas hasta de cuatro motores, la tecnología moderna, los medios de comunicación más modernos y los contactos en todo el istmo americano, entonces a ellos se les hace fácil”, se lamentó.
Los traficantes apelan al soborno para pagar sus fuentes de información que son excelentes; se les puede dar un 10, y entonces ellos se dan cuenta de cómo el Estado está trabajando, tienen monitoreo, tienen monitoreado al mismo Estado y a las mismas autoridades. Ellos hacen sus análisis y evalúan cómo menear la droga”, afirmó.
Hasta unos 4,000 traficantes operan en Guatemala, dijo Castillo. Reciben embarques de cocaína que trasladan a la frontera mexicana, donde se hacen cargo bandas más poderosas.
Agregó que un lugarteniente poderoso de uno de los jefes de la droga más buscados en México, Joaquín “El Chapo” Guzmán, supervisa las operaciones en la frontera guatemalteco-mexicana y se cree que el mismo Guzmán ha pasado algún tiempo en este país.
Castillo agregó que cinco prominentes narcotraficantes colombianos, a quienes no identificó, asesoraron a cuatro bandas de contrabandistas guatemaltecos, antes rivales, sobre el modo de formar un cártel más poderoso. Éstos se han agrupado en torno del reputado capo de la droga Otto Herrera, quien escapó de una prisión mexicana en mayo.
Antes eran celosos y ellos mismos se mataban, afirmó. Ahora ya como que se está formando un solo cártel a nivel de Guatemala para dominar toda Centroamérica.
Castillo dijo que Herrera se ha estado desplazando entre Guatemala, Honduras y México y espera dirigir un supercártel con sede en Guatemala que pueda hacer frente a las narcobandas colombianas y mexicanas.
Esto les daría tremendo poder, advirtió. Entonces sería muy serio para nosotros.
LIBERAN A SOSPECHOSOS DEL GRUPO ZETAS
Cuatro de los siete mexicanos capturados hace dos semanas con fusiles de asalto, droga y municiones, y a quienes las autoridades acusaban de pertenecer a la organización de sicarios conocida como los Zetas, fueron puestos en libertad debido a falta de pruebas.
“Salieron libres, no sé por qué. Quizá el Ministerio Público no investigó mucho. Como es un caso de portación ilegal de armas, tal vez no había mayores pruebas”, dijo a la AP el jefe del Servicio de Análisis e Información Antinarcótica, Adán Castillo. Sin embargo, no pudo aportar más datos sobre la decisión judicial.
Según la hipótesis de la policía, los siete capturados el 22 de octubre en una casa de la ciudad de Tecún Umán, fronteriza con México, habrían entrado a Guatemala para cobrar una venganza contra los asesinos de un supuesto sicario que habría trabajado para el cártel del golfo.
En el lugar, la policía encontró tres fusiles de asalto, una subametralladora, pistolas y cocaína.
Según Castillo, la policía investigó y logró determinar que los detenidos no eran guatemaltecos como habían asegurado ellos al momento de ser capturados, sino mexicanos. “Demostramos que traían documentación falsa”, añadió.
Aún así, por alguna razón el juez que instruye el proceso decidió liberarles, lamentó.
El grupo Zeta está integrado por sicarios al servicio del cártel del golfo y está integrado en buena parte por ex miembros de las fuerzas especiales del ejército mexicano. Sin embargo, el 12 de septiembre fueron capturados cuatro ex integrantes del grupo de operaciones especiales Kaibil del ejército de Guatemala a quienes se acusó de formar parte de los Zetas.
Las autoridades mexicanas indicaron el lunes que habría al menos otros 30 kaibiles en México para entrenar a sicarios que pertenecen a ese grupo.
MIEDO DE JUECES
“Si vamos a un juez que quiera emitir con poca evidencia una orden de captura en contra de un capo del narcotráfico guatemalteco no lo hace en ningún momento — afirmó—. Yo se lo puedo poner a prueba, porque saben que lo van a matar al día siguiente”, asegura Adán Castillo, director del Servicio de Análisis e Información Antinarcótica, en Guatemala.
Protagonistas
AP.- Las dos principales bandas mexicanas de narcotráfico son el Cártel de Juárez y el Cártel del Golfo. Ambos compiten por el control de las rutas de contrabando, incluyendo Nuevo Laredo. El Cártel del Golfo se ha aliado con la banda de Arellano Félix, con sede en Tijuana.
En Colombia, una buena parte del tráfico de cocaína es controlado por las fuerzas paramilitares derechistas proscritas y sus enemigos insurgentes de izquierda, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
La mayoría de los traficantes del Caribe buscados por las autoridades de Estados Unidos están en Jamaica.
He aquí los perfiles de los protagonistas:
MEXICO
Joaquín “El Chapo” Guzmán: escapó de una prisión mexicana en el 2001 y libró una batalla por el control del negocio de las drogas en México. Se cree que se alió con el Cártel de Juárez y combate al Cártel del Golfo por el control de Nuevo Laredo.
Vicente Carrillo Fuentes: líder del poderoso Cártel de Juárez y hermano de Amado Carrillo Fuentes, conocido como “Señor de los Cielos” por despachar cocaína por avión a Estados Unidos. Se cree que Amado murió en 1997 en una fracasada operación de cirugía plástica.
Ismael “El Mayo” Zambada: empezó como sicario del Cártel de Juárez. Aliado de Guzmán, Zambada formó su propia banda de drogas hace más de una década en la ciudad de Mazatlán, en la costa del Pacífico. Se cree que controla las rutas de contrabando que van de Sonora, México, a Arizona.
Juan José “El Azul” Esparragoza: los investigadores estadounidenses creen que reemplaza a Carrillo Fuentes como jefe del Cártel de Juárez, debido a sus fuertes vínculos con bandas colombianas y otros contrabandistas mexicanos.
Ignacio Coronel Villarreal: se le considera precursor en la producción de cantidades masivas de metanfetaminas en laboratorios clandestinos en México y su contrabando a Estados Unidos.
Osiel Cárdenas: líder del Cártel del Golfo, que lucha por retener el control de Nuevo Laredo. Arrestado en el 2003 durante un tiroteo en Matamoros, al otro lado de la frontera de Brownsville, Texas. Todavía dirige su banda desde su celda en la Prisión La Palma, en las afueras de la capital mexicana.
COLOMBIA
Diego Fernando Murillo: funcionarios estadounidenses dicen que Murillo dirigió el transporte de la cocaína y operaciones financieras para las facciones paramilitares colombianas. No se le ha acusado formalmente en Colombia, y en septiembre pasó de arresto domiciliario a una prisión. Estados Unidos busca su extradición por narcotráfico, pero el presidente colombiano Álvaro Uribe lo ha descartado siempre que Murillo deje de delinquir y cumpla con un acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.
Diego Montoya: fundador del Cártel Norte del Valle de cocaína, que aparece en la lista de los 10 más buscados por el FBI por la producción de cocaína destinada a Estados Unidos. El cártel llegó a ser el más poderoso de Colombia después del desmantelamiento de los cárteles de Medellín y Cali en los años 80 y principios de los 90.
Wilber Varela: dirige una facción disidente del Cártel Norte del Valle en Colombia y ha enfrentado a Diego Montoya por el control del tráfico de cocaína.
Tomás Medina Caracas: jefe del Frente 16 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, que opera a lo largo de la frontera colombiana con Brasil. Con el seudónimo de “El Negro Acacio”, Medina supuestamente fabricó y vendió cocaína a narcotraficantes internacionales a cambio de dinero, armas y equipos para las FARC.
GUATEMALA:
Otto Herrera: formó un sindicato de contrabandistas en la costa caribeña de Guatemala, que desplazaba hasta dos toneladas de cocaína por mes a Estados Unidos vía El Salvador, Guatemala y México. Fue capturado en el aeropuerto de la capital mexicana en el 2004 y escapó en mayo de una prisión de mediana seguridad en México DF. Las autoridades guatemaltecas dicen que ha regresado al país e intenta formar una banda centroamericana que rivalice con los poderosos traficantes mexicanos y colombianos.
CARIBE:
Leebert Ramcharan: empresario jamaiquino calificado como capo de la droga por el presidente estadounidense George W. Bush en el 2004 en el marco de una ley que apunta a los traficantes extranjeros importantes.
Norris Nembhard: propietario de una compañía de camiones en Jamaica, calificado igualmente por Bush y acusado de ser figura saliente en la misma banda de tráfico de cocaína que Ramcharan.