Salvador Pérez
En la norteña ciudad de Matagalpa el número de niños y ancianos indigentes es cada vez mayor. Ellos en su gran mayoría deambulan desde muy tempranas horas de la mañana hasta altas horas de la noche, por las diferentes avenidas y calles de esta cabecera departamental en completo abandono por parte de sus familiares.
Estos niños y ancianos indigentes permanecen gran parte del tiempo en las entradas de los supermercados, en los parques municipales y otros sitios de interés público, donde pernoctan a su suerte. Ahora que nos aproximamos a las celebraciones de Navidad y Año Nuevo 2006, la Delegación en Matagalpa del Ministerio de la Familia, en conjunto con los clubes de servicio y otras organizaciones de carácter altruista, deben encontrarle una solución al gravísimo problema de los niños y ancianos indigentes de Matagalpa.