- Se apostaron en la Cruz Roja y esta vez dicen que no tomarán ni agua
José Adán [email protected]
Otra vez juegan con sus vidas para llamar la atención. Trece campesinos ex trabajadores de las plantaciones bananeras, iniciaron ayer una jornada de protesta para llamar la atención de los diputados de la Asamblea Nacional y obtener un presupuesto vitalicio.
Los trece campesinos se instalaron en la sala de atenciones del Centro Nacional de Sangre de la Cruz Roja Nicaragüense, e iniciaron una peligrosa huelga de hambre en la que decidieron no tomar ni agua.
PIDEN A ORTEGA
Entre los huelguistas están dos señoras mayores de 50 años y el jefe de los ex bananeros que se denominan afectados por el Nemagón, Victorino Espinales.
El Nemagón, junto a otros agroquímicos, se usó en las plantaciones de banano del Occidente del país desde los años sesenta hasta inicios de los ochenta, y a esta sustancias los campesinos le achacan las causas de responsabilidad en un sin fin de males físicos.
Espinales acusa directamente a los miembros de la junta directiva del parlamento, al secretario general del Frente Sandinista, Daniel Ortega, y al Procurador de los Derechos Humanos, Omar Cabeza, de no querer apoyarlos en sus demandas.
De acuerdo con el reclamo de los ex bananeros, los diputados, principalmente el presidente de la junta directiva, René Núñez, se han negado a incorporar en la agenda legislativa, propuestas presentadas por los campesinos para obtener un presupuesto especial de salud y una pensión vitalicia de 200 dólares mensuales para los más afectados.
MORIR EN EL INTENTO
Los ex trabajadores campesinos piden la intervención de Daniel Ortega para que éste gire instrucciones a miembros de su partido Frente Sandinista, para que intervenga en un conflicto entre socios de una compañía bananera local que, supuestamente, no ha entregado cuentas claras ante sus socios minoristas que son, en su mayoría, afectados por el pesticida Nemagón.
Al igual que en los últimos siete años en que los ex bananeros han iniciado protestas para llamar la atención y obtener respuestas a sus demandas, esta vez también han amenazado con “llegar hasta las últimas consecuencias” y hasta “morir en el intento”.