- Ganadores están felices
Octavio Enrí[email protected]
El 13 de agosto de 2004 quedó marcado para Juana Suárez. Fue su día más triste. Mataron a machetazos a “La Negra”, la yegua en la que había puesto sus esperanzas para ganar la carrera de carretones Ben Hur. No le quedó de otra que llorar a su amazona equina, mientras lanzaba al ruedo a su otro caballo “El Moro”, que pasó sin pena ni gloria, pero que el sábado pasado se reivindicó con el nombre “Nueva Era”.
“Era un caballo nuevo. No sabía nada”, dice Fátimo Dávila, esposo de Suárez. Ahora ella se hincha en orgullo. La historia de su familia es la de dos campeones del Ben Hur, que existe desde hace 14 años cuando a Pedro Solórzano se le ocurrió “la loca, loca idea” de poner a correr a los carretones de caballos que todos los días eran ocupados por pobres para ganarse la vida.
FELICES CON SU NUEVA CASA
Suárez compitió la noche del sábado con “El Moro”, patrocinado esta vez por LA PRENSA, y se ganó una casa que se levantará en el terreno de Bello Amanecer, Ciudad Sandino, donde habitan una vivienda cuyas paredes son mitad de ladrillos de adobe, mitad de piedra de cantera. Está techada con un zinc que en algunas de sus partes exhibe pequeños hoyos. “Es mejor que nos quedemos aquí. Nos preguntaron dónde nos construían la casa, y nosotros creemos que es mejor tener un sólo nido”, responde Fátimo, entusiasmado.
La felicidad se les nota en el rostro. En el 2003 ganaron con otro caballo, que ya no les pertenece. Esa vez se llevaron a su casa un mil 500 dólares, y ahora una casa. El resultado además de la suerte es también por su pasión a los caballos, y el suyo siempre está en el patio, si no es que lo sacaron a pastar, acompañado de cerdos, gallinas y animales de granja. Suárez vende nacatamales, yoltamales y elotes, usando a “El Moro” pero la verdad es que lo ocupan para lo que salga. In cluso carga pesada.
Por ahora no puede. “Cuando está trabajando es un caballo lento, formal. Cuando lo estamos entrenando no puede trabajar, porque cree que va a correr. Si le pega un ‘riendazo’ ahorita, corre. Debe pasar por lo menos una semana para volver a su ritmo”.