Nicas por el camino del crimen

Jorge Loáisiga [email protected] Roman, Times, serif»> Nicas por el camino del crimen Jorge Loáisiga [email protected] Los hermanos Carlos Alberto y Eric Antonio Rivas están presos en Mariona, una cárcel de máxima seguridad en San Salvador, El Salvador. Ellos son nicaragüenses. Ambos fueron capturados en un operativo de la División Antinarcóticos (DAN) de El Salvador, cuando […]

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Nicas por el camino del crimen


Jorge Loáisiga Mayorga
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Los hermanos Carlos Alberto y Eric Antonio Rivas están presos en Mariona, una cárcel de máxima seguridad en San Salvador, El Salvador. Ellos son nicaragüenses. Ambos fueron capturados en un operativo de la División Antinarcóticos (DAN) de El Salvador, cuando transportaban media tonelada de cocaína que tenía como destino inicial Guatemala y luego Estados Unidos.

A las diez de la mañana del 27 de octubre de 2004, dos salvadoreños, un guatemalteco y los nicaragüenses cruzaron la frontera El Amatillo, en la línea fronteriza entre Honduras y El Salvador, a bordo de dos camionetas.

Tras ellos, un furgón color blanco con placas costarricenses C-130-146 llegó e inició los trámites aduanales usuales.

Desde el 2002, las autoridades salvadoreñas en coordinación con agentes de la Drug Enforcement Administration (DEA), y autoridades policiales de toda la región centroamericana contaban con información que relacionaba a los detenidos con el tráfico de drogas y la conexión entre cárteles de la droga sudamericanos y guatemaltecos.

La oportunidad de capturarlos se presentó cuando las autoridades salvadoreñas obtuvieron la información de que la banda intentaría trasegar la media tonelada de cocaína atravesando el territorio salvadoreño.

Igual que los hermanos Rivas, otros 456 nicaragüenses en todo el mundo han caído en las redes de la delincuencia y se han visto, de una u otra manera, involucrados en la comisión de diversos delitos que los han llevado por el “camino del crimen” y han terminado en las cárceles de otras latitudes, según los registros oficiales de la Cancillería nicaragüense.

TRAFICANTE DE CARROS ROBADOS

En Tijuana, México, el 11 de septiembre de 2004, una banda internacional de roba-carros que tenía como base de operaciones esa ciudad, fue desarticulada por agentes de la Unidad Orgánica de Robos de Vehículos de México, luego de la detención de uno de los integrantes que resultó ser un nicaragüense de nombre Carlos Alberto López Arancibia.

Los autos eran robados en las ciudades de Las Vegas, Nevada, y Los Ángeles, California, para posteriormente ser cruzados por la frontera de Tijuana, entre Estados Unidos y México, donde solicitaban documentos para su internación a México, pero en realidad los vehículos eran trasladados vía terrestre hasta la frontera con Guatemala y de ahí a Nicaragua.

Dentro de la organización delictiva, Carlos Alberto López Arancibia era el encargado de realizar la travesía, debido a que tenía residencia legal en Estados Unidos, situación que le permitía viajar en autos con placas de ese país por México y Centroamérica, hasta llegar a Nicaragua.

El nicaragüense confesó a las autoridades locales que la banda se dedica sólo a robar vehículos de lujo como el Audi, camionetas Navigator, Tacoma, Pathfinder y autos Honda.

“Los autos son comprados por funcionarios estatales, federales, generales, militares y jefes de Policía de Nicaragua, declaró el detenido”, según la confesión de López ante las autoridades mexicanas .

Por cada auto que traía a Centroamérica, cobraba 1,500 dólares; su pasaporte tenía registrados 23 ingresos a países centroamericanos en 2004.

Tras ser capturado en México, López quedó a disposición del Instituto Nacional de Migración (Inami) y la Procuraduría de Justicia de México, pero luego fue entregado a Estados Unidos, donde se acogió al programa de testigos protegidos.

ROBO DE IDENTIDAD Y FRAUDE

La agencia de noticias Acan-Efe también informó a inicios de este año que un nicaragüense acusado de robo de identidad, fraude con tarjetas de crédito y fugitivo desde 2003, fue arrestado por las autoridades de Estados Unidos en Miami.

Se trataba de Domingo Chamorro Zamora, de 49 años, quien intentó resistirse al arresto, al agarrar una barra de acero para agredir a uno de los agentes federales que participó en el operativo, según informó el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), el pasado 28 de enero.

El informe indicaba que agentes federales del grupo Estrella del Sur, encargado de detectar y detener a fugitivos extranjeros y a personas nacidas en el exterior que tienen órdenes de deportación, arrestaron al nicaragüense que tiene una orden de captura en Georgia, Estados Unidos. Chamorro fue arrestado en ese Estado en 2003, pero huyó para evitar ser juzgado

Su captura se llevó a cabo en momentos en que el robo de identidad se ha convertido en unos de los delitos de más rápido crecimiento en Estados Unidos. El nicaragüense fue deportado por cometer delitos en 1980, según el ICE, y eso sumado a los otros delitos convirtió su captura en prioritaria para el grupo élite Estrella del Sur.

Chamorro logró ingresar de nuevo a Estados Unidos, pese a que las personas deportadas en esa condición tienen prohibido regresar en un período de 20 años.

Ahora afronta cargos federales por volver al país tras ser deportado, lo que significaría una posible condena de 25 años de prisión.

ESTADÍSTICAS INCOMPLETAS

Las estadísticas del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) indican que en todo el mundo hay 456 nicaragüenses presos, de ellos 420 están recluidos en las cárceles de Costa Rica, uno en Italia, 14 en El Salvador y 12 en Honduras.

Aunque extraoficialmente se conoce que en Estados Unidos hay varias personas de origen nicaragüense detenidas, como el caso de Chamorro, la Directora de Asuntos Consulares de la Cancillería en Managua, Miriam Fonseca, aseguró que no tienen registros sobre nicaragüenses privados de libertad en aquel país.

Fonseca admitió que existe un subregistro de los casos de nicaragüenses detenidos en el extranjero, porque ellos como Cancillería actúan sólo cuando se lo solicitan los familiares de éstos o cuando los mismos afectados piden ayuda a las autoridades nacionales.

La funcionaria también aseguró que “ una buena parte de las personas detenidas en Costa Rica, han sido procesadas por asuntos de droga”, pero no ofreció las estadísticas exactas “por no tenerlas a mano”.

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