- Fue ultimado a tiros cuando regresaba a su centro de trabajo
- La víctima era de Chinandega y su familia no encuentra la manera de repatriar el cadáver
Carlos Martínez Morá[email protected]
Consternada se encuentra la familia del nicaragüense Máximo Ramón Alvarado Donaire, asesinado el fin de semana pasado en Guatemala, en circunstancias aún confusas.
El hombre, de 32 años, llegó a ese país hace unos ocho meses, buscando oportunidades de trabajo digno para mantener a su familia.
Era originario de Villa Nueva, departamento de Chinandega, y fue asesinado a balazos el sábado pasado cuando regresaba a una finca ganadera, ubicada al sur de Guatemala, donde tenía unos 15 días de estar laborando.
La tarde de ese mismo día se comunicó con su familia en Nicaragua. Les dijo que se encontraba bien económicamente, y que pronto les enviaría dinero, informó entre sollozos su hermana Ivis Ramona Alvarado Donaire, quien reside en las inmediaciones del barrio Hialeah, en esta capital.
SUFRIMIENTO
“Él tenía ocho meses de haberse ido y no nos habíamos podido comunicar, hasta ese día que llamó a mi hermana Angelina”, dijo la adolorida mujer, quien labora en el área de enfermería del Hospital Fernando Vélez Paiz.
Aseguró que su mamá Gertrudis Donaire Bustillo, de 74 años, se alegró mucho cuando le dijeron que su hijo había llamado, pero su regocijo se le convirtió en sufrimiento, cuando a las pocas horas recibió la desagradable noticia sobre el asesinato del joven.
Ivis Ramona señaló que el dolor que embarga a su familia no es sólo por la muerte del ser querido, sino también por la imposibilidad de repatriar el cadáver de la víctima.
“Somos pobres, no tenemos dinero para ir al lugar donde lo mataron y buscar una forma de traer el cadáver. Primero porque no tenemos recursos y segundo porque nos hemos enterado que al pobrecito ya lo enterraron en una fosa común, en un lugar que ni siquiera sabemos dónde queda”, indicó con desconsuelo y resignación.
Agregó que su mamá les ha externado su deseo de repatriar el cadáver, porque cree que su hijo todavía se encuentra en alguna morgue de Guatemala. Sin embargo todavía nadie le ha dicho que su hijo ya fue enterrado, y que el traslado del cuerpo es imposible. “No sabemos cómo va a reaccionar cuando le digan eso”, expresó.
El joven laboraba en una finca ganadera conocida como “La Tierra Prometida”, propiedad de la señora Gloria Portillo, con quien nos comunicamos por teléfono y nos informó que el sábado pasado Máximo Ramón Alvarado Donaire salió muy temprano en dirección a un lugar conocido como “La Gomera”, distante a unos 40 kilómetros de su centro de trabajo.
APARECE MUERTO EN UNOS CAÑAVERALES
A ella le comunicó que debía pagar un dinero que le debía a una persona que reside en ese lugar.
“Pero parece que ahí estuvo tomando y por la tarde agarró un bus para regresar a su trabajo, pero no regresó”, dijo.
Explicó que al notar que el tiempo pasaba y que el hombre no regresaba, decidió llamar a varias personas que residen en La Gomera para preguntar por su trabajador, pero lo único que le dijeron es que éste ya había abandonado ese lugar y que iba en estado de ebriedad.
Señaló que a las pocas horas se enteró que habían encontrado el cadáver de un hombre dentro de un cañaveral, en una finca conocida como La Morena.
Posteriormente se trasladó hasta ese lugar y con ayuda de una fotografía que le mostró a la gente logró confirmar que el fallecido era su trabajador.
La Policía también le confirmó el deceso del hombre y le entregó sus pertenencias. También ahí le comunicaron que como nadie lo había llegado a reclamar, decidieron enterrar el cadáver en una fosa común.
CIRCUNSTANCIAS
Gloria Portillo explicó que la Policía de Guatemala le informó que su trabajador fue asesinado a balazos, pero que no tenía una versión clara sobre las circunstancias en que se produjo el crimen. Señaló que tampoco le pudieron decir la identidad de los autores de este hecho.
“A mí me parece que como venía ebrio se perdió en el camino, o se metió en algún lugar a seguir tomando y ahí posiblemente tuvo problemas y lo mataron”, dijo.