Comunión

Jorge J. Cuadra V. En la primera plana del diario LA PRENSA del 19 de julio del corriente año, sale una foto que muestra al comandante Ortega piadosamente recibiendo la santa comunión de manos del cardenal Obando y Bravo. No sólo sería una acción encomiable, sino también perfectamente natural que un dirigente político de la […]

Jorge J. Cuadra V.

En la primera plana del diario LA PRENSA del 19 de julio del corriente año, sale una foto que muestra al comandante Ortega piadosamente recibiendo la santa comunión de manos del cardenal Obando y Bravo. No sólo sería una acción encomiable, sino también perfectamente natural que un dirigente político de la importancia del comandante Ortega se acercara humildemente a recibir el cuerpo de Cristo, para a través de Él recibir la inspiración espiritual y la fortaleza necesarias para que este país logre una salida civilizada y cristiana.

Pero resulta que la Iglesia Católica, al igual que muchas otras instituciones, tiene sus reglas establecidas para permitir o no permitir ciertos actos. Una de esas reglas dice que absolutamente nadie que esté viviendo en pareja y no esté unido por el santo sacramento del matrimonio, puede recibir el santo sacramento de la comunión. Muchos son los matrimonios que por razones impostergables han tenido que disolver el vínculo matrimonial y al rehacer sus vidas de pareja, se encuentran con la prohibición eclesiástica para participar de la santa Eucaristía, aunque uno de ellos haya sido el culpable y el otro la víctima de esa separación.

Ésa es la razón por la que muchos católicos nos encontramos confundidos ante el despliegue publicitario que está haciendo la Iglesia Católica al darle la comunión a un famoso “arrejuntado” cuya fama nacional le impide pasar inadvertido. Nosotros no hemos sabido que la Iglesia Católica, Apostólica y Romana haya recibido la autorización para romper esa regla hasta cierto punto injusta, pero vigente.

¿No será que las reglas de la Iglesia Católica de Nicaragua son especiales y aquí sí está permitido darle la comunión a los que viven en concubinato público? ¿O serán las reglas que usan ciertos obispos de este país para privilegiar a sus protegidos?

Cartas al Director

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