Matrimonio gay

Migdonio Blandón B. El conocido escritor Mario Vargas Llosa, en su artículo titulado: El controversial matrimonio gay, publicado recientemente en el Diario LA PRENSA, de manera enfática y considerándolo un triunfo democrático, aplaude la legalización de matrimonios de personas del mismo sexo, aprobado en España, lo mismo que antes han sido en Holanda y Bélgica; […]

Migdonio Blandón B.

El conocido escritor Mario Vargas Llosa, en su artículo titulado: El controversial matrimonio gay, publicado recientemente en el Diario LA PRENSA, de manera enfática y considerándolo un triunfo democrático, aplaude la legalización de matrimonios de personas del mismo sexo, aprobado en España, lo mismo que antes han sido en Holanda y Bélgica; y sugiere que debiera ser reconocido por todos.

Es cierto que la democracia como sistema de gobierno es el más aceptable por la civilización actual, la que también liberalmente secularizada, en la actualidad hace caso omiso de los ancestrales principios morales y los que por ser valores intrínsecos, en las distintas religiones cristianas, de manera especial en la católica, en cuanto al matrimonio mantienen inalterables sus principios.

Conscientes de lo que es bueno o malo, no se puede definir democráticamente como son indefinibles también por el mismo sistema los valores individuales, los cuales, si se saben conservar al margen de la contaminación secular, manteniéndose incólume el debido equilibrio sin desviarse de lo natural y lo correcto, su valía siempre es bien reconocida y digno ejemplo a todo el que mirando el futuro anhela superarse.

Para las nuevas generaciones el ejemplo que con la vida se da es la base incuestionable de la cultura de muchos, ya que con tal vivencia podría ajustarse la conducta y costumbres de los nuevos vástagos de la familia con la que conviven. Por tal razón los matrimonios gay, por muy buena educación que tengan y mucho amor que den a los niños que adopten, de seguro harían de ellos nuevos gay, convirtiéndose al fin todo en sodomía.

Está muy bien como humanos y sobre todo como cristianos, tenerles el debido respeto, considerándoles por su desviación natural como enfermos y ayudarles en todo lo posible, pero admitir y legalizar tales aberraciones antinaturales, por ningún punto es admisible y mucho menos considerarlo un avance democrático como claramente lo dice el señor Vargas Llosa. Conste que no es un simple prejuicio. Para criticar dichas actitudes sobran razones.

No hay razón para legalizar lo que por naturaleza es ilegal. En cuanto a la adopción de niños, eso es mucho peor. Como seres gregarios que en parte somos, con raras excepciones, casi generalmente se sigue la misma corriente. No sería remoto que con la liberalizada secularización, que en gran parte minimiza la absoluta importancia que tiene Dios en la vida de todos, tal reto social expone a un integral Sodoma-Gomorrazo.

Nuestro Señor Jesucristo, que por su infinito amor vino a redimirnos, ha querido que todos alcancemos la salvación, quedándose por ello a la disposición de todos en la Eucaristía, que al buscarle y acercarnos nos permita vivir como él ha querido que vivamos.

Cartas al Director

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