Félix Pedro Rivera Baltodano
Dice la palabra de Dios que muchos son los llamados y pocos los escogidos. Y alguien le dijo: “Señor ¿son pocos los que salvan?” Y Él les dijo: “Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”. (Luc. 13:23-24). Estos muchos se conocen por sus frutos, pues se congregan con los escogidos en pequeñas comunidades y en suntuosos templos de diferentes denominaciones religiosas.
Algunos de sus líderes profetizan en el nombre de Jesús, y en su nombre echan fuera demonios, y hacen muchos milagros, exigiendo diezmos y cuantiosas ofrendas; pero lo más falso es que honran al Señor de labios, mas su corazón lejos está de Él. ( Mat. 15:8-9), pues no todo el que me dice señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, (Mat. 7:21-23).
Para ser un escogido tiene que morar Cristo en el corazón, y practicar siempre las buenas obras como lo manda el evangelio. Si usted todavía no es una nueva criatura, no puede decir que es cristiano. Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. (Gal. 5:24). De manera que el verdadero cristiano no vive según la carne, sino según el Espíritu; y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no puede ser Él. ( Rom. 8:9).
Dentro de estos hermanos inconversos hay una cantidad de aviesos compositores que, desde hace algún tiempo, están distorsionando la alabanza de Dios. El diablo, el artífice de lo malo, es el que está sembrando esta nueva cizaña en los corazones de quienes se han extraviado de la verdad.
Si se sintonizan algunas radioemisoras religiosas se podrán escuchar cánticos con ritmos mundanos y escandalosos, los cuales están corrompiendo la sana doctrina y contristan al Espíritu Santo de Dios. Los sofistas, justifican con su retórica estas falsas alabanzas al Creador; expresan abiertamente que son estrategias para atraer a jóvenes descarriados a los pies de Cristo. Pero, no hay que emplear con astucia las artimañas del error.
Y como van las cosas no es remoto que también se usen ardides para promover el consumo de drogas y otros vicios que en lugar de salvar hundirían más a los jóvenes en el rango del pecado. A éstos mejor les fuera que se les atase al cuello una piedra de molino y se les arrojase al mar. (Luc. 17:1-2) ¿Cómo luciría el rey David danzando al compás de un rock, un rap, una salsa, un merengue, un reggae o reggaeton?
Hay suficiente testimonio de personas que aseguran haber visto a familias consumiendo licor y bailando al compás de estos ritmos con letra cristiana. No debemos copiar del mundo lo que es del mundo, imitemos las cosas que agraden a Dios. Ofrezcamos siempre a Él por medio de Jesucristo, sacrificio de alabanza. (Heb. 13:15). Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza. (Sal. 145:3). Si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. (Stg. 5:19-20).
San José, Costa Rica