Gustavo Ortega Campos [email protected]
Un año después de la firma del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta, en inglés), su ratificación en el país norteamericano está difícil, principalmente por la presión de su industria azucarera.
Los azucareros estadounidenses consideran que este acuerdo comercial se convierte en un mal precedente, puesto que en acuerdos anteriores no se estipuló cuotas de azúcar bajo el esquema de exportador neto, que implica que el país que exporte tendrá preferencia sólo si tiene excedente de producción, como es el caso de Nicaragua.
Lo anterior lo explicó Dean García Foster, director de Negociaciones Comerciales Internacionales del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) y negociador de las Reglas de Origen del DR-Cafta.
Nicaragua produjo en la recién finalizada zafra, cerca de 9.9 millones de quintales, frente a un consumo interno anual por el orden de los 4.2 millones de quintales, según las estimaciones del Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA).
En caso contrario, Estados Unidos es un país deficitario del producto, pues produce ocho millones de toneladas métricas (unos 176 millones de quintales) ante un consumo de nueve millones de toneladas (198 millones de quintales), según los datos de la CNPA.
Esta situación ha provocado el obvio rechazo de los industriales azucareros estadounidenses.
El ex congresista republicano, Cass Ballenger, confirmó a LA PRENSA que la oposición del lobby azucarero es duro, en parte por el miedo a perder su monopolio y por las generosas contribuciones que hace a las campañas de los congresistas estadounidenses.
Mario Amador, gerente general de la CNPA, dijo que antes de este tratado mantenían una “excelente” relación con sus homólogos de Estados Unidos, pero que al inicio de las negociaciones dejaron claro que aceptar una cuota de Centroamérica establecería un mal precedente.
“Ellos alegan que el azúcar es un rubro que se debe negociar a la sombra de la Organización Mundial del Comercio (OMC)”, indicó.
La preocupación se les aumenta por el permanente aumento de la cuota que Centroamérica negoció: dos por ciento durante los primeros quince años, quedando al final esa última cuota de manera definitiva.
Amador aseguró que Centroamérica cuenta con la capacidad de futuro para abastecer completamente el consumo de azúcar estadounidense.