Cuando las mediciones de desempeño se alinean con objetivos de la organización, el resultado podría ser la adopción de mejores decisiones.
Eso es muy importante cuando los derechos de decisión están ampliamente distribuidos.
Por ejemplo, en la empresa aseguradora Progressive Casualty Insurance Company, con sede en Ohio “otorgamos a los gerentes de producción un amplio poder de decisión, y luego les encargamos que desarrollen el negocio a la mayor velocidad posible, mientras obtienen al menos un nivel designado de beneficios por las pólizas”, dice Tom King, tesorero de la compañía. Los gerentes de producción son por lo tanto recompensados en base a una combinación de crecimiento y rentabilidad.
Pero no todas las empresas alcanzan ese nivel de claridad. “Resulta asombroso ver cómo muchas compañías recompensan acciones de los empleados que en realidad causan daño a la organización, y cómo castigan a aquéllos que ayudan”, dice King. Si por ejemplo, una empresa desea atraer más cuentas de mediano tamaño y menos de gran tamaño, no hay que seguir recompensando al equipo de vendedores en base a la cifra total de ventas.
Hay que incluir un elemento que recompense a aquéllos que atraen cuentas que se adaptan a la nueva estrategia.