Verónica M. Estrada
En un día especial, como es hoy, ya que es dedicado a la persona más bella del mundo, quisiera regalar algo que lo puedas tener contigo en ese lugar tan precioso al que sólo personas tan especiales como tú han podido llegar. No te puedo enviar ni tarjetas ni obsequios costosos, ni esos chicles que te ponía en la mesa de noche de tu cama cuando yo era una niña. Por más que quisiera ni un abrazo lleno de todo mi amor puedo darte. Sé que me escuchas y sabes lo mucho que te amo y extraño. Con flores puedo adornar el lugar que visito cuando quiero sentirme cerca de ti.
Muchas cosas puedo comprar que sé que me agradecerías, pero que no necesitas donde estás. En este día tan especial quiero darte algo más hermoso, algo que tú a mí me diste todos los días de mi vida. Hoy quiero regalarte el orgullo de poder decir esa es mi hija. Como yo siempre dije esa es mi madre, la madre más bella, buena, hermosa y amorosa del mundo. Desde hoy trataré de ser una buena hija, esposa, amiga, y lo más valioso del mundo: madre.