Armando Guevara Fletes
En ningún tiempo ha habido tanta escasez de agua potable en todos los pueblos y ciudades de Nicaragua, como hay ahora. Por fin se ha dado cuenta la gente de que eso se debe al abuso cometido en todas las cabeceras de los ríos y fuentes de agua dulce, al terminar con la vegetación que la protegía. Es necesario que la Asamblea Nacional dicte una ley que diga que todas las cabeceras de nuestros ríos y fuentes de agua potable sean protegidas por cafetales con sus respectivos bosques que las protejan.
El tamaño del cafetal y del bosque de sombra deben ser indicados por personas capacitadas, de modo que en esos cafetales hay tantos árboles, que el agua de lluvia en su recorrido vaya chocando con los mismos para que el agua penetre en la tierra y llene las cuencas acuíferas subterráneas, para que volvamos a recuperar nuestros ríos que se han secado, por la ignorancia de quienes le han quitado los árboles.
La ley que se emita también debe decir: que esos cafetales y sus árboles de sombra deben ser intocables, que en ellos nadie podrá cortar un solo árbol, que lo único que se podrá hacer será cortar ciertas ramas cuando la sombra del árbol no deje entrar la luz solar que las matas de café necesitan. La ley también debe ser bien estricta en prohibir la invasión de tierra de esos cafetales protectores de las fuentes de agua, porque los invasores terminarían con los árboles y todo el trabajo sería en vano.
Si esta idea se formalizara, todas las autoridades deberían darle protección, porque de lo contrario nos veríamos en la necesidad de importar maquinaria para convertir el agua de mar en agua dulce o potable; pero la pagaríamos a precio de gasolina. La ley también tiene que ordenar a todos los alcaldes a mandar a arborizar todas riberas, para evitar que a causa del sol se evapore mucha agua de los ríos.
El mejor árbol para arborizar las riberas es el sauce llorón. En las riberas no es conveniente sembrar eucalipto, porque ese árbol consume tanta agua, que en Europa lo ocuparon para secar los pantanos.