Leonel Arana
Las tres propuestas de ley que presentó (el presidente) Bolaños materializan lo que desea la inmensa mayoría de los ciudadanos en Nicaragua: que se termine con el dedazo o plancha en la nominación o nombramiento de los diputados, a fin de que sea el votante y no los capos los que los escojan; que no haya reelección presidencial para terminar con el caudillismo y que las grandes decisiones que afectan a todos y que significa cambiar la Constitución, sean aprobadas por el pueblo y no por bancadas que nadie eligió.
Por su posición de defensa frontal de la institucionalidad y de la democracia (el presidente) Bolaños merece el respaldo de todos los nicaragüenses. Es loable que el Ejército y la Policía, instituciones de las cuales el Presidente es Jefe Supremo, obedezcan a su autoridad superior y se pongan del lado en que deben estar: el de la ley y del pueblo, lo que debe ponerlos en la acera opuesta a los corruptos.
Pero no solamente el Ejército y la Policía respaldan a Bolaños. Lo apoya la gran mayoría de los ciudadanos, lo apoya la Ley y lo apoya la inmensa vulnerabilidad de los que quieren dar este golpe de Estado, que al cometer sus fechorías dejaron huellas contables en diferentes países, entre ellos Estados Unidos.