¿Plebiscito o referéndum?

Luciano Cuadra Waters En días recientes tuve la oportunidad de leer un escrito del doctor Carlos Tünnermann, en el cual de manera clara y precisa señala varios artículos de la Constitución que establecen el proceso democrático a regir en Nicaragua. El ciudadano honesto no puede en forma alguna estar en desacuerdo con lo expresado por […]

Luciano Cuadra Waters

En días recientes tuve la oportunidad de leer un escrito del doctor Carlos Tünnermann, en el cual de manera clara y precisa señala varios artículos de la Constitución que establecen el proceso democrático a regir en Nicaragua. El ciudadano honesto no puede en forma alguna estar en desacuerdo con lo expresado por don Carlos ante una situación en la que la nación entera se encuentra “manos arriba y contra la pared”, sometida por la mayoría de los integrantes del Poder Legislativo.

Curiosamente este intento de Coup d´etat gestado por las cúpulas partidarias resulta en factor unificador de opiniones, sin distinción de inclinaciones partidarias, principalmente entre aquéllos que independiente de sus creencias políticas insisten en la creación de una Nicaragua mejor.

Quizá sea el pesimismo que embarga a los nicaragüenses cuando tratamos política, pero al terminar de leer el escrito pude ver que no había nada nuevo bajo el sol; lo establecido en la Constitución está claro para la mayoría de nosotros; aún así, se acepta el noble gesto de señalar nuestros derechos constitucionales; pero por sobre el hecho de saber cómo proceder para aprobar o rechazar las reformas debemos reconocer que el problema no descansa en la aprobación de éstas, sino en el proceder a voluntad y antojo de los legisladores, cada vez que ello resulta conveniente a sus intereses personales y partidarios.

Por lo tanto, ¿por qué perder tiempo y energía llamando a un plebiscito para decidir sobre los cambios que proponen los integrantes de la Asamblea, cuando de una vez sería práctico y efectivo llamar a referéndum y establecer un procedimiento ecuánime para elegir a quienes nos han de representar en el Legislativo? El realizar únicamente lo primero es como combatir el efecto secundario de una medicina, y obviar la enfermedad misma. El problema no es tanto las reformas propuestas, sino el “quién” las propone, y la finalidad de éstas.

Desde el año 1990 DC (después de la catástrofe) la Asamblea Nacional ha sido una espina en el costado del pueblo nicaragüense, generando más problemas que soluciones. Es hora de tomar las riendas y evitar dejar a la ciudadanía sin más recurso que el de la violencia.

Cartas al Director

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí