- Tiburones pierden final después de seis títulos seguidos
Pablo Fletes
Los Pumas de la Unival no lucieron tan aplastantes como debieron parecer contra los Tiburones-Bancentro en la final del Torneo Superior de la ACB.
Sin embargo cumplieron con su objetivo: vencieron a los Tiburones, terminaron con su reinado de seis años, ganaron su primer título después de dos descalabros en finales y se confirmaron como el mejor equipo de la Liga.
Fueron el mejor equipo que en el baloncesto nacional se podía armar y cumplieron con su objetivo, pese a que en el séptimo duelo de la final ganaron ajustadamente por un punto del panameño Pedro Salazar en la línea de tiros libres (71-70).
“Esta serie fue difícil, pero nuestro pensamiento táctico nos ayudó a realizar un buen partido”, comentó Edwin Valdivia, técnico de los Pumas.
“Hicimos un gran trabajo en el cierre. Apenas ganamos por punto, pero fue lo suficiente para imponernos”, indicó.
Valdivia reconoció que los Pumas eran amplios favoritos para llevarse el título, pero en la postemporada el nivel de exigencia sería mayor con los Tigres de la UdeM en semifinales y los Tiburones en la final.
w Satisfechos
A pesar de la derrota, en el campamento de los Tiburones hubo satisfacción por la forma que batallaron para defender su título.
Pelearon hasta el último momento, y tuvieron en sus manos la última jugada del partido, pero un descontrol en la transición le impidió coronarse por séptimo ocasión.
“Me siento satisfecho con el trabajo de mi equipo… Los muchachos nunca se dieron por vencidos, querían ganar su campeonato, no lo lograron por algunos errores en el juego, pero hicieron lo mejor en la cancha”, comentó Róger Hernández, técnico de los escualos.
Hernández aseguró que los deseos por defender la camiseta de los Tiburones le permitió a su tropa llegar hasta el séptimo duelo, cuando los Pumas aparecían como favoritos, sobre todo porque en el inicio de la final perdieron los servicios del tico Hernold Gardener, muy útil bajo las tablas, por compromisos universitarios en Estados Unidos.
“Quedamos segundos, pero me siento bien. Sabía que algún día perderíamos un campeonato, nadie se tiene que aferrar a ser el campeón invicto por una gran cantidad de tiempo, pero cumplimos para el agrado de nuestros seguidores”, dijo Hernández.
Por su parte Anthony Gayle, armador de los Tiburones, mostró pesar por el revés.
“Creíamos que podíamos ganar este juego. Lo tuvimos en la mano, pero cometimos algunos errores en la recta donde se nos fue la victoria. A pesar de eso, fue un buen partido y demostramos que podíamos seguir como campeones”, dijo Gayle, quien llevaba cinco títulos con los Tiburones.
DESBORDE
Cientos de personas que quedaron sin ver el séptimo juego de la final de la ACB, realizado el viernes, porque el gimnasio de la UdeM no dio abasto.
Mario Valle, rector de la UdeM y presidente de la ACB, indicó que en ese juego pagaron 1,678 personas, por lo que en total había unas dos mil.
En la final de los Pumas contra Tiburones quedó demostrado que cuando el espectáculo es bueno y competitivo, el público asiste en gran cantidad.
Los próximos retos de la ACB serán el II Torneo Internacional “William Ramírez” del 3 al 9 de septiembre, con la participación de media docena de equipos foráneos.
Sin embargo, lo más importante debe estar centrado en la ampliación del Torneo Superior de cuatro a seis equipos, para generar más interés en la afición.