- Erling tiene una dura batalla por librar
Wilder Pérez R. [email protected]
La ayuda económica que hasta ahora el boxeador Rosendo Álvarez ha recolectado en las calles para el niño con cáncer Erling Cubas, servirá para realizarle exámenes que determinen la urgencia de enviarlo a Estados Unidos, buscándole cura a su enfermedad.
El médico de cabecera de Erling, Fulgencio Báez, recomendó ayer practicarle un ultrasonido, una radiografía y una tomografía, para ver si es posible aliviar el problema en Nicaragua sin necesidad de enviarlo fuera.
“Aquí veríamos si es posible quitarle el tumor y después mandarlo a radioterapia como alternativa, pero no sería solución, si está muy invadido, la cirugía no va a resolver, sino que ocasionaría graves problemas, pero no se busca empeorar su calidad de vida (…) la situación es de ‘prohibido escupir y prohibido tragar saliva’”, dijo Báez.
No obstante, el especialista dejó claro su pesimismo, y advirtió sobre la opción que Erling tendrá en los Estados Unidos, probablemente en el Hospital San Judas, de Memphis. “Hay medicamentos que se están usando en algunos centros, donde hacen investigaciones químicas y están probando algunos medicamentos, se hacen con voluntarios humanos, la persona tiene que firmar que acepta, porque no están disponibles en el mercado sino en la fase dos de experimentación, la fase uno es en animales, algunos mejoran, a otros les va igual de mal”.
Y el problema de Erling es serio. “En el niño no creo que (el tumor) llegue a ponerse indolente, es muy agresivo, las células se replican muy rápidamente, va a seguir creciendo y podría invadir otras partes del cuerpo, ojalá se pueda hacer algo en esos centros, combinando tratamientos”, expresó el especialista.
Actualmente el niño, de 11 años de edad y originario de Suina, está entre el 25 a 30 por ciento de los que no logran curar su mal, en Nicaragua el grupo aumenta en diez unidades por razones que no se limitan a la tecnología de punta.
La esperanza para Erling es que lo salven los últimos estudios en tecnología molecular, y cada vez se hace más posible por la cantidad de personas que han decidido apoyar.