El Matapalo, lugar donde apareció la imagen de San José, en Terrabona. (LA PRENSA/L.E. MARTÍNEZ)

San José, patriarca de muchos pueblos en Nicaragua

No son pocas las comunidades, municipios y ciudades que tienen a este santo como su patrono. En diversas localidades lo celebran con fervor hoy, pero la forma como lo agasajan, varía con el lugar Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected] San José de Bocay, en el departamento de Jinotega; Buenos Aires y San José de los […]

  • No son pocas las comunidades, municipios y ciudades que tienen a este santo como su patrono. En diversas localidades lo celebran con fervor hoy, pero la forma como lo agasajan, varía con el lugar

Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected]

San José de Bocay, en el departamento de Jinotega; Buenos Aires y San José de los Remates, en Granada; Sabana Grande y Tipitapa, en Managua; Quilalí, en Estelí; El Ayote, en Bluefields; Matiguás y Terrabona, en Matagalpa; celebran las fiestas patronales dedicadas a San José, el 19 de marzo. Otros municipios como Darío y Matagalpa, además de varias comunidades rurales, iglesias y centros de estudios, por todo el territorio nacional, también glorifican al noble patriarca, refiere el padre Francisco Tercero, párroco de la Catedral de Matagalpa.

Rezos del novenario a San José, misas y procesiones el 19 de marzo, son similares en cada lugar como parte de las celebraciones religiosas; sin embargo, hay diferencias en la realización de las fiestas tradicionales y populares.

Se dice que la antigüedad urbana de Terrabona data de unos doscientos cincuenta años. Tuvo su origen en la hacienda de caña de azúcar y ganado llamada “San Juan de Cocolistagua”, propiedad de Antonio, Bárbara y Catalina de Rivas, originarios de León, cuyo título obtuvieron el 12 de enero de 1,715, mediante el pago de treinta Tostones al Real Tesoro.

El aumento de colonos de la hacienda formó alrededor de su plantel o casa-hacienda numerosas habitaciones que se convirtieron en un legítimo pueblo, reclamando con el tiempo su obligada urbanización, la que ocurrió, efectivamente, en 1,740, trasladando a otro lugar los planteles de la hacienda.

Las fiestas patronales se celebran en honor a San José y se caracterizan por su originalidad, y por ser de las pocas fiestas que subsisten con tal prerrogativa.

Anualmente se eligen a los denominados “Priostes”, personas que a modo de “promesas” se encargan de repartir comidas y bebidas típicas entre todos los que asisten a las celebraciones, que comprenden varias etapas de sabor regional, único y tradicional. Los “Priostes” destazan reses y cerdos y reparten la carne entre los pobladores.

Las fiestas inician el primero de marzo con una alegre diana que despierta a los terrabonenses, quienes luego asisten a una solemne Eucaristía en la parroquia, previo a una masiva procesión por las principales calles del poblado. Luego, los “Priostes” reparten nacatamales, café, pan recién horneado y dulces típicos de la zona, entre otros.

El diez de marzo se realiza la “Demanda de San José”, que consiste en la visita, casa por casa, de la pequeña imagen del Glorioso Patriarca, acompañado de muchos feligreses.

Otra original tradición es la del 16 de marzo, cuando los terrabonenses, en un derroche de alegría y devoción llevan de “paseo” sus reses y cerdos. Una gigantona y los “chicheros” amenizan el recorrido por las principales calles del poblado.

Pero, el 17 de marzo, se desarrollan las denominadas “moliendas”. Consisten en que, en la parte exterior de sus viviendas, los “Priostes” colocan fogones para hacer tortillas y cocinar un exquisito “marol” (Indio Viejo), que es repartido entre los asistentes a la fiesta popular.

La tradición terrabonense se originó con la aparición de una imagen de San José en el sector conocido como “El Matapalo”, por lo que el 18, en solemne procesión, la imagen es llevada desde la parroquia hacia el lugar de la aparición, donde es venerada durante todo el día y por la noche es regresada a la iglesia.

Ese día, la veneración y festejos en honor a San José tienen la significación cristiana de los primeros siglos de la Iglesia.

Las fiestas concluyen con una solemne Eucaristía que se celebra en la parroquia la mañana del 19 de marzo.

OTRAS COSTUMBRES

Muy diferentes son las celebraciones patronales en el municipio de Matiguás. Aquí, las fiestas patronales en honor a San José se realizan con gran pomposidad, y predominan las celebraciones religiosas. Misa y procesión, el 19 de marzo, dan el punto final a una serie de actividades que incluyen fiesta popular, corridas de toros y un desfile hípico.

Alrededor de la barrera para las corridas taurinas se colocan “chinamos” donde se expenden comidas y licores que dan el ambiente festivo al poblado.

En el extremo suroeste del departamento, a unos 40 kilómetros de la ciudad de Matagalpa, se ubica Ciudad Darío. Aparentemente, las celebraciones patronales eran dedicadas a San José; sin embargo, por disposiciones de la Iglesia Católica, posteriormente, San Pedro Apóstol fue declarado como el Santo Patrono de Darío.

No obstante, con gran fervor religioso, los darianos rinden tributo al Glorioso Patriarca San José, con una serie de actividades, que culminan con una solemne misa y procesión por las diferentes calles del poblado.

Mientras que en Matagalpa, las celebraciones en honor a San José son meramente religiosas. En el Templo San José, sede de la parroquia Inmaculado Corazón de María, se reza la novena al Glorioso Patriarca, y también se realizan algunas actividades como kermeses en el atrio de la iglesia, y veladas culturales. Misa y procesión, el 19 de marzo, culminan la jornada josefina.  

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