“Steven” el mimado de Hollywood

Nadie en Hollywood es más poderoso y querido que Steven Spielberg. Recientemente acaba de estrenar su nuevo proyecto ‘Catch me if you can’? donde dirige a Leonardo DiCaprio y Tom Hanks. En esta entrevista habla de esta experiencia, su relación familiar y nuevos proyectos Fabián W. Waintalatlanticsyndication.com/ Nadie puede imaginar Hollywood, hoy, sin Steven Spielberg. […]

  • Nadie en Hollywood es más poderoso y querido que Steven Spielberg. Recientemente acaba de estrenar su nuevo proyecto ‘Catch me if you can’? donde dirige a Leonardo DiCaprio y Tom Hanks. En esta entrevista habla de esta experiencia, su relación familiar y nuevos proyectos

Fabián W. Waintalatlanticsyndication.com/

Nadie puede imaginar Hollywood, hoy, sin Steven Spielberg. Ningún otro director ha logrado tantos éxitos, tanta calidad, tantos millones. Pero personalmente pide que lo llamen “Steven” a secas. No lleva guardaespaldas, aunque un asistente graba el reportaje… Por las dudas. Después de todo, lo que diga puede terminar como frase célebre en alguna biblioteca. Sin ánimos de dirigir el reportaje en el Regency Hotel de Nueva York, es él quien empieza preguntando “¿Entrevístate a alguien más de la película ‘Catch me if you can’?”, y cuando le comentamos los elogios que desparramaron Leonardo DiCaprio y Tom Hanks, enseguida despliega una sonrisa con el agregado comentario “Me lo merezco por lo bien que les pago”.

Justamente, Leo DiCaprio comentó que usted mismo, a los 16 años se metía en los Estudios Universal, vestido de traje y con un portafolios, aparentando ser una persona importante cuando nadie todavía lo conocía. ¿Se parece entonces al verdadero Frank Abagnale de la película “Catch me if you can” que se disfrazaba de piloto para volar gratis o se hizo pasar por doctor y abogado, sin un verdadero título?

Es verdad. Yo estaba en la escuela secundaria cuando lo hacía. De hecho, fue lo primero que pensé cuando leí el guión y también se me pasó por la mente que bien pude haber terminado en la cárcel por invasión a la propiedad privada, aunque yo solamente quería ver cómo filmaban en los estudios. Pero gracias a eso, desarrollé mi amor por el cine. Y en el caso de Frank Abagnale, creo que hizo lo que hizo, motivado por el divorcio de los padres, construyendo su propio mundo para existir.

¿Una película como ésta, no convierte en héroe a un estafador que firmó más de dos millones de dólares en cheques sin fondos?

Creo que Leo DiCaprio logra ese balance con el personaje. Al principio, él firma cheques para comprar cosas en el supermercado, pensando que después lo iba a cubrir con el negocio de su padre, aunque nunca sucede. Pero también es importante que mostramos como termina pagando el precio con la cárcel. Pero Frank no hubiese sido lo que fue, si sus padres no se hubieran divorciado. Leo (DiCaprio) también viene de una familia divorciada, igual que Tom Hanks. Todos hablamos de eso.

¿Usted también viene de una familia con padres divorciados?

Yo también, sí. Y por supuesto que el divorcio de mis padres fue una experiencia extremadamente traumática para mi también. Todos compartimos ese punto en común. Pero en la película, yo lo quise destacar para mostrar por qué Frank hizo lo que hizo.

¿Sus hijos son los más grandes admiradores de sus películas?

La verdad, ‘Catch me if you can’ es la primera película mía, que dejo que vean mis hijos en diez años. No les dejé que vieran “Schindler list” o “Private Ryan” o “Amistad” por ciertas escenas. Y tuve miedo que vieran “AI”. Era demasiado dramático que mis hijos vieran una madre abandonando un chico, en medio del bosque. La última película mía que habían visto fue “The lost world” y solamente los más grandes, porque también era demasiado miedosa para los más chicos. Hace exactamente nueve años que mis hijos no podían ver una película mía.

¿Se imagina en el futuro trabajando con sus hijos, como asistentes de dirección o siguiendo la dinastía Spielberg en el cine?

Creo que ellos encontrarán sus propias rutas. No los voy a inspirar ni influenciar para que entren a este negocio. Y de por sí no puedo recomendarles que sean directores, porque no sería bueno ser director y tenerme a mí de padre. Mi hijo Max, tiene 17 y le encanta dirigir. Se la pasó todo el verano en una especie de Academia de Cine que hay en Los Ángeles, en Universal Studios. Filmó tres cortometrajes de 16 mm, de tres minutos de duración. Y volvió diciéndome “Papá, lo que realmente me gusta es la edición y cinematografía”. Eso sería genial para él.

¿Le queda tiempo libre para disfrutarlo en familia?

Sí. Voy mucho al cine con mis hijos, salimos a comer afuera. Los llevo a la escuela, cada mañana, excepto cuando estoy dirigiendo una película. Antes de casarme, iba a practicar tiro todos los fines de semana y me gusta como distracción. Todavía sigo siendo bueno, aunque mis reacciones son un poco más lentas.

Tendrá estudio de cine propio, 198 películas filmadas, tres Oscars ganados y otros 66 premios, pero Steven Spielberg no vino vestido de traje y corbata. Tampoco zapatos. Con deportivo calzado, saco gris, pantalón beige, y alianza de casado como única joya, ni siquiera trae la gorra que tanto usa para que no se note que atrás se está quedando calvo, aunque no puede ni pretende esconder las canas de la experiencia.

¿Se da cuenta la importancia de llamarse Steven Spielberg?

Tengo una perspectiva determinada sobre mí, en ese sentido. Trabajo muy duro, tengo siete hijos. Vivo mi propio mundo, donde me muevo y no leo demasiado sobre lo que escriben de mí. Lo hago a veces, pero no mucho.

¿Llegó a leer que varios periodistas usan su nombre como adjetivo?

Lo vi, es cierto. Y me gusta que me usen como halago. No puedo negarlo. Porque me pone en una lista de directores donde me honra figurar.

¿Soñó en sus comienzos, que iba a llegar tan lejos, incluyendo un estudio de cine propio, como Dreamworks, que justamente significa “Trabajos Soñados”?

No. Nunca tuve semejante aspiración, hasta que despidieron a Jerry Katzenberg de Disney. Fue su idea y él me llamó diciéndome “Tenemos que volver a las películas de Mickey Rooney. Podemos conseguir la escenografía de acá, los actores de allá… Manejemos un estudio de cine, nosotros dos, solos”.

¿Enseguida dijo que sí?

Acepté porque mi mentor y más cercano amigo en la vida, Sid Sheinberg, tenía el futuro inseguro en MGM. Habían vendido el estudio y ya no podían tomar decisiones propias. Sid ya me decía que me fuera. Y yo no quería quedar abandonado. Sabía que después de uno o dos años, Sid ya no iba a estar más en el estudio, así que la oferta de tener estudio propio, me llegó en un buen momento. Con un estudio propio iba a poder apretar mis propios botones, haciendo mis propias películas y las de otros. Sonaba bien. Pero no fue una idea mía. La única condición que puse es que también estuviera David Geffen. Con él y Jeff, fundamos Dreamworks.

¿Ser dueño de un estudio de cine lo cambió en cierta forma?

No. No me cambió para nada. Ahora que estoy del lado de las distribuidoras, entiendo lo competitivo que es esta industria, la cantidad de peleas que hay entre los estudios, especialmente cuando las películas se estrenan en un mismo fin de semana. Y me molesta, porque más de una buena película se queda afuera. Entonces me toca ver el panorama desde el lado del perro. Pero tengo mucha suerte de tener gente como Walter Parks y su esposa Lauren McDonalds. Ellos son los que manejan Dreamworks. Walter es quien físicamente desarrolló la película “Catch me if you can”, como también “Minority report”. Claro que fui inteligente al llamarlo, porque es la primera vez que alguien le pide a un guionista que maneje una compañía. Porque yo sé lo importante que es contar una historia.

¿Cuántos proyectos maneja al mismo tiempo?

Con Dreamworks filmamos doce películas al año. En el 2002, hicimos siete. El 2003 va a ser corto, con ocho películas, pero el 2004 va a ser uno de los mejores años. Sucede que los proyectos favoritos, se estrenan recién entonces. Y creo que vamos a tener un año flojo para el 2003 con Dreamworks. Es bueno que pueda decírtelo tranquilo, porque no soy una compañía pública que depende de las acciones. Porque mis acciones caerían si se publicara algo así.

¿Qué sigue entonces?

Con Tom Hanks tenemos otro proyecto para el año que viene, pero todavía no está decidido como para anunciarlo. Y también quiero hacer una película sobre Abraham Lincoln y los cinco años de la Guerra Civil, con el mismo autor que hizo “Gladiador”. Pero mientras tanto, quiero disfrutar del éxito de ‘Catch me if you can’.

¿Le mostró la película al verdadero Frank Abagnale en quien se basa la historia?

Sí. Y tenía pánico. Como nunca. No había hecho una película sobre un persona viva. Schindler estaba muerto. Y a lo mejor, la excepción pudo ser con “Saving private Ryan” cuando le mostré la película a todos los sobrevivientes. Esa fue la última vez que sentí estos nervios. Pero esta nueva película era como una biografía de un solo hombre, que apenas es un año más joven que yo. Y por suerte le encantó.

¿Y Leonardo DiCaprio? ¿Qué opinión le merece como actor?

Es un actor brillante, mucho mejor que cuando hizo “What’s eating Gilbert Grape”. Cuando vi esa película, me puse celoso porque pensaba que yo era el único director que sabía trabajar bien con chicos. Y honestamente me pareció la mejor interpretación que vi en mi vida. No lo llamé antes a Leo, porque esperaba el momento correcto. Pero es maravilloso, muy entusiasta, energético y muy crítico de sí mismo.

¿Es cierto que filmaron la película en apenas 56 días?

Es verdad. Hace tiempo que descubrí que es bueno filmar rápido porque me puedo dejar llevar por mi intuición. Tengo un cerebro muy ocupado y si filmo lento, tiendo a pensar demasiado, agregando demasiado razonamiento y lógica.

A decir verdad, Steven Spielberg es el que parece sacado de otro planeta, con una fortuna personal que supera los 2,000 millones de dólares, pero con suficiente orgullo como para haberse recibido en la Universidad de Long Beach, recién en mayo del año pasado.

Lo curioso es que mas allá de haberse hecho pasar como director para entrar sin permiso a Universal Studios, en sus comienzos, lo rechazaron dos veces de la Escuela de Cine en la Universidad del Sur de California (USC) aunque hoy pertenece al directorio de esa misma escuela.

Padrino de Drew Barrymore y tío postizo de Gwyneth Paltrow (lo llama ‘Tío Morty’), es el mejor amigo de Tom Hanks, George Lucas, Robin Williams y Harrison Ford. Nadie en Hollywood es más poderoso que Steven Spielberg. Nadie en Hollywood, es más querido.

¿Le lleva demasiado tiempo buscar el elenco perfecto para una película o una miniserie?

Es muy importante, porque se necesita cierto anonimato. Generalmente, las caras ya aparecieron antes en otras películas o programas de televisión. Tardé cuatro meses y medio en elegir el elenco de ‘Catch me….’. Y por ejemplo, Leo pierde la imagen de DiCaprio cuando se convierte en Abagnale.

¿Lo halaga que no exista un actor en Hollywood que se atreva a decirle “no” a un ofrecimiento de Steven Spielberg?

Sólo sentiría la presión de ser yo mismo, si tuviera que forzar algún actor a hacer un personaje que no quiera hacer. Sería terrible que un actor me diga “Ok, quiero hacer la película porque vas a ser el director, pero el rol realmente no me gusta”. Sería lo peor. No quiero abusar del poder de llamarme Steven Spielberg.  

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