- Uno de los problemas que enfrentan los productores de maíz son los altos costos de la semilla
- El Salvador a la vanguardia con
30 quintales por manzana, según investigación realizada por Promesa
Gerardo Bravo [email protected]
Los rendimientos históricos en el cultivo del maíz por unidad de superficie, oscilan entre los 18 y 20 quintales por manzana, estadísticas que están por debajo de los niveles logrados en el resto del istmo revela un estudio realizado por los investigadores Róger Urbina Algabas y Néstor Bonilla Bird, ambos del programa de Promoción de Cultivares, Proyecto de Mejoramiento de Semillas (Promesa/USAID).
Citan a El Salvador con 30 quintales por manzana, seguidos por Guatemala, Costa Rica, Panamá y Honduras con rendimientos que oscilan entre los 24 a 27 quintales de maíz por manzana.
Indican que esa diferencia en la producción se explica en gran parte por la mayor utilización de semilla certificada de cultivares mejorados de maíz, utilizadas por los agricultores del área.
Las estadísticas de 1996/97, indican los investigadores en su documento que mientras en Nicaragua se cubrió únicamente el 6.8 por ciento del área cultivada con semilla certificada de variedades de polinización libre (VPL) e híbridos, en El Salvador, Costa Rica, Panamá, Guatemala y Honduras se sembró el 48.4, 47.4, 46.9, 20.9 y 15.5 por ciento respectivamente del área total.
FALTA DE LIQUIDEZ
Uno de los factores que reveló la investigación es que los productores de maíz no tienen dinero para adquirir la semilla certificada, además de los insumos necesarios para efectuar la actividad productiva.
Señalan que el precio de la libra de semilla certificada que le llega al agricultor al momento de la siembra en Nicaragua es de aproximadamente 10.4 veces mayor que el valor del grano comercial; mientras que El Salvador, Guatemala y Honduras son del orden de los 7.8, 8.9 y 9.6 veces, respectivamente el valor del precio del híbrido más popular, con respecto al valor del grano.
Además indican que otro factor que contribuye al poco uso de semilla certificada en Nicaragua es el desconocimiento del comportamiento productivo, fitosanitario y la adaptación ambiental de los nuevos híbridos, por parte de los agricultores que no son atendidos por instituciones oficiales, técnicos de Organismos No Gubernamentales y de la empresa privada de asistencia técnica a cooperativas.
EXPERIMENTACIÓN
Durante la investigación que se llevó a cabo en el año 2001, en las épocas de siembra de primera (junio) y postrera (agosto), los investigadores establecieron parcelas demostrativas con los agricultores que participaron de la investigación de seis u ocho cultivares de maíz.
Ahí establecieron áreas sembradas con semilla certificada y cultivos con semilla criolla.
Las parcelas fueron sembradas de forma que el agricultor pudiera observar las diferencias existentes entre las áreas de cultivo con las diferentes semillas.
Entre 500 a 600 metros cuadrados fue el área total de las parcelas demostrativas y estuvieron diseminadas en diferentes puntos del país donde se cultiva el maíz.
El manejo agronómico (preparación del suelo, distancias de siembra, fertilización, control de malezas y plagas, labores culturales, etc.) de las parcelas demostrativas, fue similar al utilizado por los agricultores en sus áreas comerciales, la única variante fue el componente varietal.