- Los matagalpinos se refieren con orgullo y evocan desde antaño el esfuerzo que los sacerdotes jesuitas han puesto en la construcción de la Catedral de San Pedro, iniciada en 1874. El templo religioso fue abierto al público el primero de enero de 1895 por el padre J. Ramón Pineda
Celso Martínez Orozco – [email protected]
MATAGALPA.- A los sacerdotes jesuitas reconocen los matagalpinos la edificación de la Catedral, considerada una reliquia histórica que conservan. Y es que los jesuitas llegaron a Matagalpa después que fueron expulsados por Justo Rufino Barrios, de Guatemala, y se asentaron en León y la “Perla del Septentrión”. Los jesuitas de Matagalpa se trasladaron a León en los años de 1872 y 1873 para gestionar que Matagalpa fuese el centro de su misión en Nicaragua.
De regreso a esa ciudad, a principios de 1884, al fin llegó el correo de España. Al abrir las cajas se sorprendieron de la magnitud del templo que comprendía cinco naves, devolverlas tomaría mucho tiempo, entonces optaron por adaptarlas y las redujeron a 3.
La primera piedra se puso el 29 de junio de 1874, día de San Pedro, patrono de esa parroquia. Las dimensiones eran 25 varas de ancho por 70 varas de largo para un área total de 1,750 varas cuadradas.
En aquellos tiempos los jesuitas pidieron ayuda a todos los parroquianos. El ladino rico proporcionaba material como cal, arena, ladrillos, piedra, madera, reales, clara de huevos para hacer la argamasa. Asimismo, ofrecían bestias de carga y carretas para acarrear los materiales. El ladino pobre y el indio suministraban mano de obra gratuita.
Los ladinos proletarios y los indios hicieron los trabajos de albañilería, transporte de los materiales, picapiedras, horneadores de cal y de ladrillo de barro, de mozos alpinistas, trepando los cajones con mezcla hasta los lugares más elevados.
Para trabajos especializados como los artesanales, esculturas y cornisas, los jesuitas contrataron a maestros del ramo que llegaron desde León, Granada y Managua.
La piedra para la construcción de las fundaciones y de las gruesas paredes fue traída de una cantera de la antigua reducción de indios sumos de Guanuca, usando carretas haladas por bueyes.
Los jesuitas habían enseñado a don José Aráuz (1830- 1897), quien tenía una fábrica de tejas de barro en la vega del río que pasa por Matagalpa, a fabricar un ladrillo de barro cocido, grande y grueso, que sería usado en la construcción del “duomo” (la bóveda).
CAMPANAS REPICABAN LLAMANDO A “LA FAJINA”
Toda las tardes repicaban las campanas de la iglesia vieja invitando a los citadinos a “la fajina”, consistente en un trabajo voluntario que prestaban las damas de la ciudad para ayudar a construir la nueva Iglesia Parroquial.
De ese entonces, se cuenta que señoras de alta posición social acompañadas de sus hijos acarreaban arena en canastos, con el fondo recubierto con hoja de chagüite para que no se filtrara la arena desde la “poza de la culebra” en el Río Grande de Matagalpa, hasta la construcción, que estaba a unos cien metros de distancia.
Ya para 1881 estaban terminadas las paredes y torres. Uno de los que más colaboró fue el jesuita Alejandro Cáceres, a quien se atribuye el modelaje con sus propias manos de la escultura en alto relieve del Cordero Pascual que adorna la parte superior del frontis.
El gobierno de don Adán Cárdenas deseaba congraciarse con la Iglesia después del problema de la expulsión y aportó 5 mil pesos, los que servirían para pagar a los constructores y comprar materiales que no se conseguían localmente.
El 27 de mayo de 1884 llega de Managua el arquitecto italiano Carlos Garbagnati, recomendado por el editor del diario “El Porvenir”, de Managua, fundado por el inmigrante alemán Enrique Gottel, quien después fue uno de los más acérrimos críticos de los jesuitas.
El 30 de diciembre de 1884 se puso el primer ladrillo de la bóveda, era de doble hilada de ladrillos. Esta técnica de construcción en arco y contrafuerte era difícil por ser la primera vez que se hacía en el Norte de Nicaragua.
LA CATEDRAL DE HOY
En el costado Norte de la Catedral de Matagalpa, se encuentra un monumento en homenaje al Año Jubilar, y en el centro de la Gran Cruz, sellados, están los documentos que albergan la historia de los dos mil años con los respectivos nombres de los que ayudaron a construir este monumento. En su costado sur se encuentra un monumento a la Madre.
CRONOLOGIA Y EDIFICACIONES
Para 1887 ya estaba terminada la estructura principal de la Iglesia: paredes, bóvedas y torres.
– El trabajo de repello, cornisas, púlpito, bautisterio y demás decoración interior fue realizado simultáneamente desde 1881 por el padre J. Ramón Pineda y párrocos.
– Entre 1903 y 1914, bajo la dirección del padre Eusebio Ramón Zelaya se hizo el resto de la decoración interior, el bautisterio y el famoso púlpito con el relieve del demonio.
– En 1911, el inmigrante alemán Otto Kühl instaló los dos relojes que están en la torre derecha, después de trasladar las campanas de esta torre a la torre izquierda.
– Las escaleras de madera para subir a las torres las hizo el carpintero Cesáreo González. Las bancas de madera que aún se conservan fueron donadas por familias con recursos económicos, y se les reconocía grabando su nombre
– En diciembre de 1924, monseñor Carrillo fue consagrado Obispo de Matagalpa y Jinotega. En esa fecha la Parroquia de San Pedro recibió el título de Catedral de Matagalpa.
– En 1932, bajo el obispado de Mons. Alejandro González y Robleto, su secretario, el padre Gonzalo, sembró los pinos piramidales, que adornaron los cuatro costados de la catedral por mucho tiempo. El muro y los pilares de piedra labrada que adornaban el exterior de la Catedral fueron sustituidos por pilares de concreto en 1997.
– En el lado sur de la Catedral, donde está ahora el parque, había originalmente un pequeño cerro de piedra que fue cortado para extraer parte de la piedra que se usó para las paredes, quedando al final una plazoleta que originalmente fue convertida en jardín donde se pasearían los jesuitas mientras rezaban, pero que más tarde el jardín fue convertido en plaza de toros y después en el Parque Municipal Francisco Morazán.
– Las señoritas Aráuz Cantarero, contaban que dentro del corazón de yeso que está en el centro del cielo raso de la Catedral se encuentra la lista de los nombres de los parroquianos que ayudaron a la construcción de la iglesia.