Tito Rondón [email protected]
Recordábamos a los jugadores de cuadro del San Fernando, y hablamos de un segunda base de décadas, “Vigorón” Marenco. Contra el “Cueto Cubs” jugó short, pues el “patriarca” Ramiro Noguera se hizo cargo de la intermedia. Fue el padre de Miguel y de Ramiro, este último intermedista fernandino durante la Liga Profesional.
En el equipo campeón de 1942 la segunda fue José Paladino, quien también fue un excelente campocortista, y bateador, pero le tocó convivir con Francisco Fletes y pocas veces lo seleccionaron. Rigoberto Bermúdez fue el short de los campeones, otro pelotero de calidad.
En la Profesional el San Fernando importó en 1956 a Pelayo Chacón hijo, cuyo padre, cubano, prácticamente popularizó el beis tanto en Colombia como en Venezuela. Pelayo, pese a ser chiquito, no bateó ni siquiera lo que pesaba, pero su hermano Elio jugó en Grandes Ligas.
Modernamente el pequeñito Guillermo “Ñañupita” Baldizón fue el gran segunda base fernandino, dejándole la corona a un digno sucesor a como lo ha sido Norman Cardoze. También en esta época jugó con solidez Manuel Macías.
El primer short del San Fernando tiraba a la zurda, pero pese a eso era excelente a la defensiva, era Manuel Calero Paniagua. En la Profesional recordamos al colombiano Pedro “Chita” Miranda, y en los tiempos modernos a Roberto Hodgson.
El primer antesalista fue Manuel “El Ñato” Sandoval; contra los cubanos jugó Carlos Luna “Guayrón”, y en los campeones de 1942 el tercera era José “El Lucio” Useda.
De los tiempos modernos recuerdo a Orlando Mejía, el “recordman” de dobles de nuestra pelota, y a Humberto Macías padre.
Los primeros jardineros fueron Enrique Miranda, el central, junto a Manuel García Faria y a nuestro primer gran brazo, Daniel Ramírez Tijerino. A este último le decían “Cocina”, por aquello de que si intentabas avanzar a la siguiente base, “estabas cocinado”…
La primera vez que un equipo nica salió a participar en una competencia extranjera fue en la que se llevó a cabo en San José, Costa Rica, en enero de 1925; era un intento de “Juegos Centroamericanos”. Compitieron Nicaragua, Costa Rica y el equipo “Cocosolo”, de la “Zona del Canal”, en Panamá.
En esa selección iban tres peloteros del San Fernando, el lanzador Gilberto Miranda “El Salvaje”, Enrique Miranda y Julio Paniagua, jardinero izquierdo, quien también jugó contra el “Cueto Cubs”.
En el equipo de 1933 estaban también los excelentes Samuel “El Lobo” Amador y Agustín Castro Flores, el central, quien también lo fue de los campeones de 1942.
En la Profesional el recuerdo más fuerte lo dejó Nicolás Bolaños, a quien lo anunciaban como “el doctor Nicolás Bolaños” en los parlantes, por su título universitario. Bolaños era veloz, tenía un gran brazo (fue seleccionado nacional como lanzador), y un ojo excelente tanto para batear como para fildear.