- Seattle no pudo con Alex Rodríguez, tampoco los Yanquis con Ruth
Tito Rondón [email protected]
Los aficionados de Seattle, según ESPN, están resentidos porque mientras tuvieron una colección de estrellas como pocas en el béisbol, Alex Rodríguez, Ken Griffey Jr. y Randy Johnson, y también a Edgar Martínez y Jay Buhner, no pudieron ganar la Serie Mundial.
Según Rob Neyer, el único equipo moderno con jugadores tipo Salón de la Fama en el cuadro, los jardines y el montículo que no se coronaron son los Cachorros de Chicago empezando por 1969, cuando juntaron a Ernie Banks, Ron Santo, Billy Williams y Ferguson Jenkins. Esto nos da una excusa para recordar, y para ver que a menudo no basta una constelación de estrellas para ganar.
Ernie Banks es uno de los mejores shorts en la historia del béisbol, pero no es ni remotamente comparable con Alex, aunque fue líder en jonrones. La mitad de su carrera la pasó como inicialista, incluyendo los años cuando los Cachorros fueron buenos.
Santo, de paso, debiera de haber estado en el Salón de la Fama desde hace mucho, pero los cronistas encargados de votar la tienen en contra de los antesalistas, los shorts (por lo menos hasta hace poco) y los managers, todos los cuales no están lo suficientemente representados en Cooperstown (excepto por la combinación de doble play de Joe Tinker a Johnny Evers a Frank Chance, que entraron gracias a que un poema los hizo famosos…).
Billy Williams tampoco se compara a Griffey, y Jenkins, lanzador del León en la temporada de la Liga Profesional 1963-1964 de Nicaragua, cuando reforzó al Oriental en los play offs y la Serie Interamericana, aunque tiraba una cantidad hoy inimaginable de innings y juegos completos no era tan dominante como el feísimo “Big Unit”.
Otra maquinaria poderosa que no ganó (aunque ya había estado en dos Series Mundiales triunfando en una) fueron los Bravos de Milwaukee de 1959 a 1963. Promediaron 86 victorias en esos cinco años, y no ganaron (perdieron el play off de 1959 ante los Dodgers).
Esos Bravos tenían unos Salón de la Fama espectaculares, el tercera base Eddie Mathews, jonronero y gran fildeador; el ágil y poderoso a la vez Hank Aaron, en los jardines, y Warren Spahn, un zurdo que no se cansó nunca de ganar, hasta que se convirtió el lanzador de brazo equivocado de más triunfos en la historia de las Grandes Ligas, con 363.
Además tuvieron en diversos años a Red Schoendienst en segunda, a Billy Bruton y Wes Covington en el outfield, y a pítcheres como los abridores Lew Burdette, Bob Buhl y Juan Pizarro, y un relevista como Don McMahon.
No hablemos de los Dodgers, que ganaron el campeonato de la Liga Nacional en 1941, y perdieron play offs en 1942 y 1946, con la segunda Guerra Mundial en medio para empezar una mala racha rara, ganadora y perdedora.
Esos Dodgers ya tenían a Pee Wee Reese en el short, y además lanzadores como Whitlow Wyatt y Hugh Casey. Dolph Camilli tenía poder en primera, Billy Herman ha sido el mejor ejecutor del hit and run en la historia, Dixie Walker tenía un tacto excepcional, y Pete Reiser era material de Cooperstown, pero jugaba con tanto entusiasmo que se golpeaba mucho, incluso contra las bardas (nada de colchones en aquellos tiempos), a tal punto que un par de veces le dieron la extremaunción.
Los Dodgers ganarían el banderín de la Liga Nacional en 1947, 1949, 1952 y 1953 solamente para perder en la Serie Mundial, pero al menos ganaron algo.
Eran los Dodgers de Roy Campanella en la receptoría, Gil Hodges en primera, Reese en el short, Duke Snider en los jardines y pitcheres como Don Newcombe, Bud Black, Johnny Podres y al final un pedacito al inicio de las carreras de Sandy Koufax y Don Drysdale.
Hasta los Yanquis tuvieron su época de frustración, quizás la más exagerada de la historia.
Con Babe Ruth y Earl Combs en los jardines, Lou Gehrig en la inicial, Tony Lazzeri en segunda, Bill Dickey de catcher y lanzadores como Herb Pennock, Waite Hoyt y Lefty Gómez, tuvieron de 1928 a 1931 al menos siete Salón de la Fama cada año sin poder ser campeones de la Liga Americana.
Claro, fue la época del milagro de Connie Mack, cuando tuvo a Mickey Cochrane detrás del plato, Jimmie Foxx en primera, Max Bishop en segunda (inigualable primer bate, ojo de águila), Jimmie Dykes en tercera y Mule Haas, Doc Cramer y sobre todo Al Simmons en los jardines, quizás el mejor pitcher de todos los tiempos en Lefty Grove, junto a Moose Earnshaw, Rube Walberg y Eddie Rommel.
Además los Yanquis habían ganado en 1926 y 1927, lo harían en 1932, y después de 1936 a 1939 inclusive. Pero esa es una historia de ganadores, no de perdedores con superestrellas, como los Marineros de Seattle de 1996 a 1998 inclusive.