José Angel Calero muestra las heridas en el brazo y las que sufrió en el rostro y la cabeza al ser arrollado por un taxista irresponsable que manejaba a exceso de velocidad.

Taxista embiste a joven ciclista

Un taxista no identificado que corría a vertiginosa velocidad sobre la Carretera Panamericana, arrolló al ciclista y lo arrastró sobre el pavimento Al joven José Angel Calero de 20 años le suturaron seis largas heridas en la cabeza, y el rostro Amalia Morales [email protected] Un hombre que en su taxi quiso aventajar sobre la Carretera […]

  • Un taxista no identificado que corría a vertiginosa velocidad sobre la Carretera Panamericana, arrolló al ciclista y lo arrastró sobre el pavimento
  • Al joven José Angel Calero de 20 años le suturaron seis largas heridas en la cabeza, y el rostro

Amalia Morales [email protected]

Un hombre que en su taxi quiso aventajar sobre la Carretera Panamericana, impidió que José Ángel Calero (20), llegara a la granja de cerdos, ubicada dos kilómetros antes del Empalme San Benito, donde trabaja como cuidador.

Eran las 6 de la mañana, Calero iba hacia la porqueriza en su bicicleta. Se había alejado dos kilómetros de su casa situada en el Empalme San Benito, cuando sobre su carril y en sentido contrario, apareció un taxi -no recuerda qué color- que al intentar aventajar a otro vehículo, lo embistió a él y lo revolcó en el pavimento.

Después del impacto Calero no recuerda más. Por varias horas su mente se nubló. Sin embargo, su cuerpo y en particular los golpes y heridas frescas de su cara, reflejan muy bien la violencia del impacto que sufrió.

Según supo después, el mismo taxista que lo arrolló lo recogió y lo llevó al centro de salud de Sébaco. De ahí lo remitieron a Matagalpa. Pero ese traslado ya no lo hizo su agresor sino que otro taxista.

En Matagalpa le zurcieron seis heridas en la cabeza, el rostro y el brazo. Igualmente, le curaron una serie de raspones que llevaba en esas mismas partes del cuerpo.

Sus heridas más pronunciadas se concentran sobre su ojo derecho, que ahora lleva vendado y el labio superior de su boca, que lleva hinchado y partido.

De su agresor no tiene señas. Sin embargo, Calero quisiera localizarlo para que cubra los gastos de su tratamiento. Con su salario no podrá costear las pomadas y las pastillas que le recetaron.

Por eso se presentó ayer a la Estación de Policía de Tipitapa, porque le dijeron que a esa jurisdicción le compete investigar su caso.  

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