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Quienes conocen de cerca a Dorothy Granada, aseguran que sería incapaz de realizar un aborto a cualquiera de las mujeres que atiende.
Al contrario de las acusaciones públicas, los pobladores solicitaron la presencia de las autoridades de salud para que investiguen las condiciones de la clínica.
Además, pidieron que una comisión especial llegue al lugar para indagar sobre las acusaciones vertidas de que ahí se realizan abortos clandestinos y de que se atiende a rearmados del “Frente Unido Andrés Castro”, ambos cargos negados tajantemente por María Elena Guerrero, médico de la clínica y miembro de la cooperativa.
Paradójicamente, una de las acusadoras es paciente de la clínica. Se trata de Elba Rojas, quien corroboró LA PRENSA, ya no vive en Mulukukú y tiene 12 visitas a la clínica, registradas bajo el expediente #0523-95.
Los pobladores relatan que cuando Rojas dio a luz a su hijo, ahora de un año, tuvo problemas de sangrado vaginal durante tres días. Asistió a la clínica donde le realizaron exámenes y se determinó que tenía partes de placenta dentro del útero, por lo que procedieron a realizarle la extracción de los restos.