- La enfermera estadounidense Dorothy Granada, mejor conocida como “doña Dorotea”, goza del aprecio y de la gratitud de centenares de pacientes de Mulukukú, quienes antes iban al centro de salud sólo a recibir los “papelitos” de las recetas
Ary Neil [email protected]
MULUKUKÚ.- Julio Talavera no puede impedir las lágrimas, al referirse al “milagro” de su hijo. “Si no fuera por doña Dorotea, (Granada) yo no tendría un hijo”, relató.
“Mi esposa tiene una enfermedad (toxoplasmosis) que no le permitía tener hijos. Todos (los embarazos) los botaba (abortaba), pero gracias a un tratamiento que le dio doña Dorotea, ahora puedo disfrutar de mi hijo José Adán”, agregó este poblador de Mulukukú, zona donde se protagonizaron cruentos combates en la década de los ochenta.
El señor Talavera no es el único poblador agradecido con la labor sanitaria de la enfermera norteamericana Dorotea Granada y la Cooperativa de Mujeres “María Luis Ortiz”. Son decenas, centenares.
Hay dos sentimientos en el corazón de la mayoría de los pobladores de Mulukukú: el repudio y la solidaridad, luego de enterarse del cierre de la clínica de la Cooperativa de Mujeres “María Luisa Ortiz”, dirigida por Dorothy Granada, o “doña Dorotea”, como la conocen los habitantes de esta comunidad que ocupa territorio de las Regiones Autónomas del Atlántico Norte y Sur.
El repudio se expresa contra el cierre de la clínica que brindaba atención médica a los habitantes de Mulukukú y; La solidaridad es para la enfermera norteamericana Dorothy Granada, por “la persecución política de que es objeto por parte del gobierno del presidente Arnoldo Alemán”, según denunció un grupo de pobladores de Mulukukú, congregados en las instalaciones donde hasta hace unos días se brindaba atención médica a mujeres, niños, adultos y ancianos sin reparar en su filiación política o religiosa.
Las autoridades que aún están en la clínica mostraron al equipo de LA PRENSA más de 22,000 expedientes, acumulados en doce años de asistencia en salud.
PACIENTES SIN OPCION DE TRATAMIENTO
Con el cierre de la clínica 45 mujeres afectadas por cáncer uterino no recibirán el tratamiento que doña Dorotea ha conseguido a través de donaciones de particulares en los Estados Unidos, principalmente en su ciudad natal Santa Cruz, ubicada en el Estado de California.
Los presentes coincidieron en negar que en la clínica, “construida por gestión de Dorotea”, y con apoyo de las 40 socias de la cooperativa agrícola, se brinde atención sólo a los simpatizantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), tal como denunciaron personas supuestamente simpatizantes con el liberalismo.
LA PRENSA intentó localizar a las personas que encabezaron esa denuncia, pero los esfuerzos fueron en vano, por cuanto una de ellas -de nombre Elba Rojas- dejó de vivir en esta localidad desde hace varios meses y las otras dos no se encontraban en sus casas.
Los pobladores mostraron su indignación por el cierre de la clínica, porque consideran que es una violación a su derecho constitucional, de gozar de atención médica integral.
Con el cierre de la clínica, ordenada por el Ministerio de Salud, los enfermos se han visto en problemas, pues en el centro de salud del poblado no hay medicinas “y sólo nos dan recetas, como si con eso nos fuéramos a curar”, expresó la señora Petrona Duarte Rojas.
Con el cierre de la clínica no sólo se suspende la atención médica a miles de pacientes, sino que se quedan en el desempleo 12 cabezas de familia, todas mujeres, que laboraban en distintas áreas, desde promotoras de salud hasta auxiliares de enfermería, formadas a través de un convenio firmado entre la Cooperativa y la Universidad HURACCAN, de Bluefields, convenio gestionado por la señora Granada.
PROCURADOR DE DERECHOS HUMANOS CON POBLADORES
La solicitud de investigación de los pobladores fue escuchada por el Procurador de los Derechos Humanos, Benjamín Pérez, quien encabeza una delegación que viajó hoy a Mulukukú para constatar, in situ, las acusaciones hechas en contra de la enfermera norteamericana y la clínica.
Pérez recibió ayer en su despacho a una delegación de 20 ciudadanas de Mulukukú, que también apoya a Dorotea Granada y le solicitaron su presencia en la comunidad para que investigue las acusaciones en contra de la cooperante estadounidense. Las mujeres pidieron el apoyo a los medios de comunicación.
Pero Granada no sólo es apoyada por las personas a las que atiende, sino también por las autoridades del centro de salud de Mulukukú. Un miembro del personal, que pidió no ser identificado, confirmó que mantienen una “coordinación estrecha” con la clínica y en especial con Dorotea Granada, para brindar una mejor atención a los pobladores.
Además, admitió que en el centro de salud carecen de medicinas y material de reposición periódica, así que en muchas ocasiones, “ella nos ha ayudado con medicamento e, incluso, con el traslado de pacientes al hospital regional de Matagalpa, porque nosotros no tenemos ambulancias y ella tiene dos camionetas”, explicó el joven enfermero.
Agregó que para las jornadas de vacunación y de limpieza o abatización, el centro de salud ha recibido el apoyo del personal de la clínica.
“Cuando nosotros no podemos atender a un paciente aquí en el centro, lo mandamos a la clínica (de Dorotea) y ella después de atenderlo lo remite al Hospital Regional de Matagalpa”, reiteró.
ORIGEN DEL CONFLICTO
El problema con la enfermera norteamericana y el cierre de la clínica tuvo su origen el pasado 14 de noviembre, luego que el presidente Arnoldo Alemán asistiera a un acto público en Mulukukú, al que fueron invitadas todas las autoridades del poblado, incluyendo las de la Clínica de la Cooperativa “María Luisa Ortiz”.
Aunque los pobladores desconocen la causa real de la “persecución” en contra de Granada, recuerdan que en su discurso, el mandatario nicaragüense hizo dos promesas; la primera “mandar a investigar y cerrar la clínica” y; la segunda, “dotar de medicamentos y material de reposición periódica al centro de salud”.
“Sólo la primera promesa cumplió el Presidente y fue la mala, cerrar la clínica y correr a doña Dorotea”, manifestó Juana María Alcántara, tras agregar que la segunda promesa “está por verse”, porque el centro de salud continúa sin medicamentos, sin ambulancia y tampoco se encontraba el único médico que atiende en el centro asistencial.
OTROS EXTRANJEROS EXPULSADOS
De ser expulsada, Dorotea Granada se convertiría en la tercera cooperante internacional que correría esta suerte, durante la administración del doctor Arnoldo Alemán, desde que asumió el gobierno en enero de 1997.
– En abril de 1998 el cooperante suizo Peter Zspycher, abandonó el país tras verse involucrado en un incidente con el presidente Arnoldo Alemán, que tuvo ribetes de “crisis internacional” entre Suiza y Nicaragua.
– El motivo de la “expulsión” de Zspycher fue la oposición de éste a la destitución del director del Fondo de Desarrollo para la Zona Norte de Chinandega (Chinorte), Santos Palma, para ser reemplazado por un dirigente liberal local.
– El cinco de noviembre de 1998 se registró la segunda expulsión esta vez se trató de la ciudadana estadounidense Julie Grove Noble, a quien el propio presidente Alemán la conminó a abandonar el país en 24 horas.
– El argumento de las autoridades nicaragüenses para expulsar a Grove Noble, fue su supuesta situación ilegal en el país y por inmiscuirse en los asuntos internos e intentar sabotear la ayuda internacional.
– La causa de la expulsión fue la molestia del mandatario nicaragüense porque la ciudadana norteamericana envió varios correos electrónicos a diferentes amigos en los Estados Unidos, “informándoles” sobre la situación política, económica y social de Nicaragua posterior al desastre provocado por el huracán “Mitch”. Al final, Grove abandonó el país el siete de noviembre de 1998.
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