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WASHINGTON.-Ahora es el momento de demostrar lo que significa la frase “conservador compasivo’’ en el terreno del derecho, la moral y la economía.
Esa frase acuñada en Texas contribuyó a poner a George W. Bush en el candelero y camino de la Casa Blanca. Se anticipó que anunciaba un nuevo estilo republicano partidario de un gobierno más reducido, con algunas excepciones notorias.
Por otra parte, al prometer un gobierno basado en la integridad y con vocación unitaria, en un sistema de gobierno que medra con las pujas partidistas, Bush tiene una tarea hercúlea ante sí.
La tarea se dificulta por el coro de agoreros que esgrimen las riñas poselectorales, el desordenado desenlace electoral en la Corte Suprema y las divisiones en el Congreso, como obstáculos que complicarán las funciones del gobierno.
Es todo un desafío para un hombre a quien le agrada acostarse a las 9:30 de la noche cada vez que puede, en contraste con Bill Clinton, acostumbrado a trasnocharse trabajando.
A juzgar por su estilo, por lo menos, se avizora que la presidencia de Bush ofrecerá una manera más tranquila de actuar, pese a todos los grandes objetivos que ha prometido: una fuerte reducción en los impuestos, mejores escuelas y medicamentos gratuitos para los ancianos de escasos recursos.
LOS ESTILOS DE REAGAN Y BUSH
Pese a que el liderazgo de Bush es nuevo para la mayoría de los norteamericanos, su manera de ser evoca la de su padre, George Bush, y de Ronald Reagan.
Al igual que Reagan, traza objetivos ambiciosos y delega la ejecución de los detalles. Al igual que su padre y que Clinton, puede seducir a un auditorio.
Las reuniones serán cordiales, tal como es su personalidad, pero hasta cierto punto. Cuando tome decisiones lo hará sin vacilar. Al menos, así ha sido en Texas.
DOTES DE COMUNICACIÓN
“La gente es su fuerte, y siempre está de buen humor’’, asegura Clay Johnson, amigo de la infancia y secretario de la presidencia en la gobernación de Texas. “Pero sin mucha contemplación, conmiseración ni vacilación’’.
Bush ha sido en Texas un hombre de hacerse de amigos, y durante su campaña aprovechó en buena medida su habilidad para entablar relación con los demócratas en su estado, que no son de la misma variedad que los demócratas en el resto del país.