- Equipo de LA PRENSA viaja a playa costarricense, verifica fenómeno y habla con afectados
- Marvin Mora, funcionario de Incopesca, explicó que en el Golfo de Nicoya, al sur del Papagayo, también tomaron muestras de agua, porque hay indicios de que los vientos del norte están empujando la marea roja hacia el sur de Costa Rica, lo que alejaría el peligro de Nicaragua
Amalia Morales – Enviada [email protected]
GUANACASTE, Costa Rica.- En apariencia la marea roja permanece anclada en el Golfo de Papagayo, 65 kilómetros al sur del Puerto de San Juan del Sur de Nicaragua.
En forma circular y oscilante se mueve la mancha roja en el sector del golfo, según pescadores y buceadores de la playa El Coco, en Papagayo, quienes dijeron que la nata rojiza va y viene.
A veces se nota muy cerca de la costa, a veces distante, dijeron a LA PRENSA durante un recorrido por la costa norte del pacífico costarricense.
Hace tres días el buzo Jimbo López (28) vio el agua rojiza detrás de las islas Pelonas, que están frente a El Coco.
Un día después, el pescador José Adán Calderón vio la mancha roja desde la costa. “Esa agua rojiza huele como a podrido”, afirmó.
Marvin Mora, representante del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca), dice que la mancha roja se mueve “en forma circular” y se desplaza lenta hacia las islas Murciélago, donde han sacado muestras de agua para determinar si allí están las toxinas que producen las algas.
El Ostional, la costa fronteriza de Nicaragua, cuenta con una barrera de protección que es el cabo Santa Elena, al norte del Golfo Papagayo y al sur de Nicaragua.
La marea roja ha intoxicado a 26 personas que consumieron mariscos contaminados y al menos 15 de ellos son nicaragüenses. LA PRENSA entrevistó a dos familias afectadas.
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