Cuatro al hospital por efectos de la pólvora

Medidas de prevención no fueron acatadas Dolorosa secuela de la imprudencia Moisés MartínezEspecial para LA PRENSA [email protected] La celebración de La Purísima, aparte de la alegría y el fervor mariano que despierta en los nicaragüenses, algunas veces también trae dolor y tristeza por la imprudencia con el manejo de la pólvora. La sala de ortopedia […]

  • Medidas de prevención no fueron acatadas
  • Dolorosa secuela de la imprudencia

Moisés MartínezEspecial para LA PRENSA [email protected]

La celebración de La Purísima, aparte de la alegría y el fervor mariano que despierta en los nicaragüenses, algunas veces también trae dolor y tristeza por la imprudencia con el manejo de la pólvora.

La sala de ortopedia de varones del hospital Lenín Fonseca es fiel testigo de lo anterior, al albergar cuatro casos de personas que sufrieron laceraciones y amputaciones por estallido de bombas.

Erick Dávila, de 15 años, quien reside en los alrededores del kilómetro 12 de la carretera vieja a León, la noche del siete de diciembre, se escapó de la casa de su madre para participar en una Purísima, donde se puso a lanzar bombas con tan mala suerte que una de éstas estalló en su mano derecha, quemándosela en gran parte.

Por su parte, Danilo José López, de 20 años, se encontraba en su casa en Las Brisas durante la tradicional tiradera del mediodía cuando vio caer un cohete que no había estallado completamente. Curioso, se acercó al objeto. En ese instante el cohete explotó, lacerándole dos dedos de su mano izquierda.

Otro dramático caso es el de Roberto José Herrera, de 22 años, quien en compañía de su esposa la noche del jueves fue a ver a su hija en casa de su tía en los alrededores de los semáforos de la Racachaca.

Durante la visita su hermana y cuñado le enseñaron una bomba de mortero intacta. Herrera sugirió abrirla y envolverla en papel periódico y luego quemarla para hacerla estallar. Para esto se dispuso a partir por la mitad la bomba con un cuchillo. La fricción provocada por el roce del objeto metálico, hizo estallar la bomba. La explosión le destrozó tres dedos de la mano izquierda y uno de la mano derecha, que sufrieron severas quemaduras.

DOBLE ESTALLIDO

Una cuarta víctima fue Juan Carlos Morales, de 32 años. Al mediodía del viernes, al intentar detonar una bomba, encendió otra que tenía en la misma mano, explotando ambos artefactos y destrozándole dicho miembro.  

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