Tito Rondó[email protected]
¡Ah, diciembre! La Purísima, Navidad, Año Nuevo, vacaciones, parientes y amigos que vienen de otras ciudades y países… y béisbol. En ese orden.
Esa es la prioridad de la mayoría de los seres humanos, primero familia y luego beis. Es la razón por la cual siempre diciembre ha sido un mes pésimo para las entradas a los estadios. Casi nadie va a los juegos.
En otras épocas, en diciembre terminaba la primera vuelta, quedaban eliminados los equipos menos competitivos (¡se despedían mis Toros de Chontales!), los sobrantes se reforzaban, y en enero empezaba la segunda vuelta. Los estadios se llenaban.
Ya no hay eliminados, ni refuerzos. Pero parece que la costumbre sigue. Al estadio, en enero. Diciembre es para juguetes, oficios religiosos, cenas, pachangas.
Claro que los equipos mismos están ayudando a la percepción de que nada está pasando. Vamos hoy al quinto juego de la segunda vuelta, y no ha jugado todavía ni un importado nuevo (Luis Iglesias brincó del Rivas al Bóer, pero ya estaba aquí; Victor Chambers estaba practicando con el Estelí desde antes del Premundial).
Entonces tenemos a un León barrido por el Chinandega después de despedir a los dominicanos que ayudaron a llevarlo a ganar 22 juegos mientras perdían solamente siete. Pero quizás hasta hoy debute algún nuevo.
Solamente Chambers, Raúl Hernández, Santiago Henry e Iglesias salpican los rosters, mientras se espera que entre en acción Lenín Picota, regresen Elpidio Pinto y Alberto Hernández, y que vengan los prometidos Earl Agnoly, Franklin Rodríguez, Roger Deago, Miguel Gómez y compañía.
En este momento, antes de los juegos de hoy, el Bóer lleva 10 puntos, San Fernando y León 8, Rivas 7, Chinandega 5 y Estelí 4… Alguien tiene que alegrar esto, ya que estamos alejados tanto del infierno de la eliminación como de la gloria de la clasificación.
Seguimos en limbo. Hasta las vendedoras se han alejado de los estadios.