La niñez trabajadora se enfrenta a los riesgos que representa esta zona fronteriza, donde circula importante cantidad de transporte internacional. LA PRENSA/EMIR ALFARO.

La cara de la niñez trabajadora

En Madriz unos 2,200 niños y niñas trabajadores enfrentan peligros en áreas de trabajo donde manipulan materiales cortopunzantes, como machetes, para la realización de labores agrícolas, cargan pesados equipajes en la frontera El Espino y lavan furgones de transporte internacional Emir Alfaro – [email protected] SOMOTO.- La mayor víctima de la pobreza en el departamento de […]

  • En Madriz unos 2,200 niños y niñas trabajadores enfrentan peligros en áreas de trabajo donde manipulan materiales cortopunzantes, como machetes, para la realización de labores agrícolas, cargan pesados equipajes en la frontera El Espino y lavan furgones de transporte internacional

Emir Alfaro – [email protected]

SOMOTO.- La mayor víctima de la pobreza en el departamento de Madriz, uno de los más pobres del país, es la niñez, la que se ve obligada a trabajar desde temprana edad para cooperar con los gastos del hogar, desarrollando labores agrícolas, cargando maletas y lavando furgones en la frontera El Espino.

Una encuesta realizada entre 104 menores del área urbana y rural, revela que éstos trabajan desde los seis u ocho años de edad, quienes laboran entre cuatro y doce horas diarias promedio.

De acuerdo al estudio social, el trabajo infantil aumentó considerablemente en los últimos años, sobre todo en las zonas alrededor de la ciudad, donde llegan personas que emigran del campo a la ciudad a causa de la sequía que perjudica la producción en la zona rural, al igual que afectan fenómenos naturales y secuelas de la guerra.

Ariel Ponce, técnico del programa de atención a niños, niñas y adolescentes trabajadores en el Instituto Nicaragüense de Promoción Humana, organismo no gubernamental que realizó el estudio, dijo que hace 10 años 60 menores integraban el programa en mención, cifra que actualmente equivale a 417.

“Este aumento se debe a la extrema pobreza que impera en esta zona, deterioro de las condiciones de vida, sequía e irresponsabilidad paternal, ya que son los padres quienes envían a sus hijos a buscar trabajo”, agregó.

BAJO SOL Y LLUVIA

La encuesta señala que un 25 por ciento de los infantes trabajan ambulantes bajo sol o lluvia o realizan labores agrícolas en fincas, trabajando en milpas o huertos.

En la intemperie laboran casi el 30 por ciento de la niñez trabajadora, ya sea vendiendo en las calles, lustrando o voceando periódicos.

Igual porcentaje andan ambulantes corriendo el riesgo de accidentes ocasionados por furgones, camiones y otros peligros que representa la carretera.

El resto de los niños desarrollan tareas domiciliares trabajando de domésticos o limpiando solares, además que un pequeño porcentaje realiza actividades por la noche.

TRABAJOS MAS COMUNES

En la zona rural los trabajos que realizan los infantes de relacionan con actividades agrícolas, donde utilizan materiales peligrosos como machetes, cuchillos o hachas; otros trabajan en la cocina, cargando bultos en su espalda, limpiando vehículos o jalando agua con baldes, panas y porras.

Los niños de la zona urbana laboran lavando, vendiendo en las calles, cortando y acarreando leña, lustrando, como domésticos y de cargadores.

En el ejercicio, los niños y niñas encuestados manifestaron que los trabajos que consideran más riesgosos son los vinculados a la crianza de animales, rajar leña, vender por las noches, manipular productos inflamables como gasolina, cargar maletas pesadas y lavar furgones.

CONDICIONES PELIGROSAS

Prestar sus servicios de limpieza a los furgones, es según califican los menores trabajadores, un riesgo, dado que pueden caer. En cuanto a las actividades agrícolas consideran riesgoso tener contacto con químicos utilizados en las huertas.

Desarrollar hernia o sufrir abuso sexual, son también amenazas que enfrentan los menores desde su perspectiva.

La falta de oportunidades para recrearse, cansancio después de largas jornadas de trabajo que influye en bajo rendimiento escolar, lo que en los peores casos lleva a éstos a abandonar los estudios.

DESTINO DEL FRUTO DEL TRABAJO

El poco dinero que obtienen los niños en diferentes tareas tiene como promedio diez córdobas al día, aunque en ocasiones no perciben ningún ingreso.

Gran parte de la cantidad señalada la destinan a alimentación, y en escasas ocasiones a otros, como adquisición de útiles escolares, vestuario y medicina.

La niñez trabajadora comparte con sus padres el pago de servicios básicos como agua y luz, y los más afortunados que se mantienen asistiendo a clases, destinan ganancias a cancelación de aranceles escolares.

EN LA FRONTERA

El puesto fronterizo El Espino representa una fuente de empleo para la niñez trabajadora, quienes realizan labores riesgosas en este punto como lavar furgones, vender en la carretera Panamericana y cargar equipaje pesado.

COMISION DE PROTECCION A LA NIÑEZ

En la cabecera departamental, Somoto, se creó la Comisión de la Niñez conformada por varios organismos como Inprhu, Ministerio de la Familia (Mifamilia), Policía Nacional, Los Quinchos, entre otros.

– Esas entidades se encargan de dar seguimiento a la situación de la niñez trabajadora, entre otros aspectos.

– En algo que concuerdan los organismos como Mifamilia, es que el trabajo infantil tiende a aumentar en este departamento, pero el éxito de los programas que desarrollan está en disminuir la cantidad de horas que los menores dedican al trabajo.

– “Hemos propiciado el paso del niño a la escuela, ha aumentado la retención escolar y sobre todo orientamos sobre los mecanismos de defensa de sus derechos”, comentó Ninoska Morales, coordinadora del área técnica de Mifamilia de Somoto.  

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