Edgard Rodríguez [email protected]
Siempre que giro retrospectivamente en busca de recuerdos del despegue de Nemesio Porras, la primera imagen que viene a mi mente es una fotografía suya junto a Apolinar Cruz, en la portada del Semanario Deportes en octubre de 1985.
Antes que eso, Nemesio había destacado en las pequeñas ligas como seleccionado, pero tras aquel exitoso Torneo Juvenil Especial de 1984, el gran cañón era Julio Cárcamo y no exactamente este inicialista que el Bóer extrajo de su fusión con el COIP.
Lo cierto, no obstante, es que Porras fue presentado en aquella edición, como el futuro gran cañón de nuestro béisbol… ¿Otro Calixto?, creo que algo así decía el texto y se le situaba como clave en un Bóer que tenía a Polín, Sánchez, Bojorge y otros.
Debo confesar que pensé en otra exageración más de las que a menudo acostumbramos en la crónica deportiva, más aún, en un ambiente como el nuestro, donde la escasez de figuras, te puede llevar a sobrevalorar el talento con perspectivas de evolución.
Sin embargo de entrada, el inicialista de mediana estatura y portentosas habilidades, comenzó a enseñar su material, y más aún, su carisma y amabilidad, que le permitió penetrar profundo en el sentimiento popular, vínculo que crece a través de los años.
Con el tiempo, en Nemesio hemos descubierto a uno de los más grandes jugadores de béisbol de nuestra historia. Lo que se llama un jugador integral. Sin huecos en su juego. Incluso, su lentitud al correr, es compensada por el resto de sus herramientas.
Y mejor aún, Porras ha probado ser un bateador de todo momento y contexto. Lo mismo se entrega en un juego de rutina que en una final de liga, o en una batalla por medalla en el extranjero, tal como lo hizo hace poco en Panamá, donde levantó al equipo.
Nemesio es en síntesis, el mejor jugador que hemos tenido en los últimos tiempos y de paso acumula unas cifras que pueden ser comparadas con cualquier jugador de cualquier
época en nuestro béisbol. Y después de 15 años en el juego, su talento parece intacto.
Entre aquellos días y ayer, Nemesio ha coleccionado 1,500 hits hablando de su labor en el plano estrictamente local… Sobre un disparo de Julio Ráudez y en la primera entrada, el zurdo descargó su cañonazo que le permitió ingresar a un club demasiado selecto.
Sólo Ernesto López, Ariel Delgado y Julio Medina, habían superado la barrera de los 1,500 hits, convertida ahora en el patrón de la excelencia para nuestros bateadores. El “Tiburón” es lo máximo con sus 1,636 metrallazos.
Sin embargo, con apenas 32 años, su motivación al máximo pese a sus comodidades, y su potencial distante de insinuar una disminución, Nemesio parece situar su mira en los 2 mil hits, una cifra que requiere un mayúsculo esfuerzo para ser alcanzada.
Nemesio no requiere nada más para asegurar su permanencia en la historia, pero a lo largo de su carrera ha mostrado una envidiable ética de trabajo, lo que también se convierte en un factor adicional para verlo proyectarse hacia los dos mil cañonazos.