- Padres de familia no deben criar perros furiosos, aconseja víctima de un chau-chau
Amalia Morales [email protected]
Dos años han pasado y Auxiliadora Castillo aún recuerda con nitidez la pesadilla que vivió entre las fauces de un perro de raza chau-chau.
Por razones de seguridad y protección, Castillo hospedó por tres meses a un perro, feroz e inteligente, el que ahuyentó a la delincuencia que acechaba su quinta, pero a la vez la convirtió en su víctima.
La furia del perro contra su ama llegó a su límite la mañana del 20 de julio de 1998. Castillo intentaba atar la cadena del animal a la verja de la ventana, fuera de la casa, cuando la fiera despertó y la atacó.
Más de 100 perforaciones le causó a Castillo en cuestión de minutos. Las heridas más lacerantes se las hizo en el pie izquierdo.
Venas, músculos y piel fueron desgarrados. A la fecha lo único que recuperó fue el tegumento y el caminar, que por meses debió interrumpir por la agresión.
Aún así, Castillo no se declara en contra de la crianza de perros, pero aconseja criarlos desde pequeños. Dice que los padres de familia no deberían mezclar la crianza de niños con perros de raza como los chau-chau, pitbull o doberman, los que suelen desconocer hasta a sus dueños cuando llegan a los cuatro años de edad.